En mi pequeña ciudad, Esther siempre fue un referente: la moderna, la diseñadora (cuando más en boga estaba aquello del “¿estudias o trabajas?”), con una imagen siempre única que nos parecía lo más cool del universo. Una de esas mujeres que admirábamos desde lejos con timidez y reverencia. Todas quisimos ser ella, tener su creatividad, su valentía.
Años más tarde, en la sosegada madurez, fuimos coincidiendo en otros ámbitos. Primero, en los del tiempo libre, donde gestionaba Alquite y continúa con Espabila, y luego siempre en acciones reivindicativas, y más tarde tuve un regalo sorpresa: “Tengo un diseño y he pensado en ti, ¿querrías?”. Y un alud de recuerdos me atravesaron de repente. ¡Cómo dudarlo!
Esther, esa mujer que no pasa desapercibida, aunque es imposible verla por ninguna parte porque es como una hormiguita, nunca para de trabajar, siempre está con mil ideas nuevas, con mil proyectos, con mil luchas.
Hablamos más, con motivo del desfile “Eje de abscisas” que presenta la colección realizada con materiales reciclados “Hacer visible lo invisible”, con motivo del Día Internación para la Eliminación de la Violencia de Género en el auditorio de la ciudad que es testigo de todas sus inquietudes y triquiñuelas para sacarlas adelante muchas veces sin más presupuesto que su propio bolsillo y sus ilusiones, León. Y en ese hablar más, descubro que ya está inmersa en otra nueva batalla, ahora como delegada de Igualdad para el sindicato CGT.
Isabel. Tu trayectoria, tanto vital como profesional, siempre ha estado muy ligada al activismo, a no quedarte callada y a luchar por cambiar las cosas, y lo has hecho, igualmente, desde dos vertientes: educativa (imagino que por tu formación en Magisterio) y como artista, en el campo del diseño.

E.C. El compromiso social me viene indudablemente de mis padres, aunque más de mi madre porque era una mujer muy comprometida con todas las causas sociales. Se dio la circunstancia de que mi padre era funcionario de prisiones y yo estuve, desde chiquitita, viviendo en la Prisión Provincial. Sin embargo, yo siempre fui una persona muy miedosa, que no reivindicaba nada porque me educaron así: tienes que aceptar las cosas y no quejarte. Y cuando empiezas a romper con toda esa educación que llevas en la mochila de la educación católica, te replanteas cosas y, entonces, te empiezas a construir nuevamente desde esa ruptura. Y desde ahí sí que empiezo a involucrarme. Recuerdo que empecé con una huelga de estudiantes que hubo en la universidad en el año 86, de hacer sentadas en la plaza de Santo Domingo, y encerrarnos en la Facultad de Filosofía y Letras durante tres días. Fue toda una aventura que recuerdo con mucho cariño porque me ayudó, junto con la universidad, a ser consciente de que tienes que implicarte de verdad para que los cambios sean posibles
Isabel. ¿Y por qué magisterio? ¿Cómo se encaja con diseñadora? Porque, de hecho, sigues trabajando para la formación, aunque sea de una manera cultural. Al final, estás encargándote de programar actividades que forman una persona, pero también tienes toda esa parte de creación que busca comunicar para cambiar el mundo. ¿Cómo se gesta y cómo se compaginan estas dos facetas?
E.C. A veces la vida son casualidades. Yo lo que de verdad quería estudiar era Psicología, pero me tuve que quedar en León a estudiar Magisterio, con la mente puesta en hacer unos cursos puente y pasarme. Lo cierto es que Magisterio no me gustaba. Entonces lo que hice fue por las mañanas iba a magisterio a la facultad, y por las noches estudiaba diseño en la primera escuela de diseño de moda que justo abrieron en León el año que yo empecé la carrera, la Escuela Massani. A partir de ahí te podría decir que yo lo que quise hacer siempre era figurinismo teatral, ya que hacía teatro y era aficionada. Nada de moda comercial. Pero bueno, la vida que te lleva por donde por donde quiere. Y acabé montando la firma Essa Costura con Di Sant.
Isabel. ¿Qué es lo que te gustaría hacer o conseguir hoy a través de tus trabajo creativo y de tu trabajo en otras áreas? ¿O realmente es que el trabajo creativo a lo mejor es lo que realmente quisieras estar haciendo, pero también tienes que trabajar en otras áreas, es decir, si pudieras solamente vivir de tu arte, lo harías?
E.C. Si pudiera vivir solamente de mi arte tendría horarios a elección. Como yo siempre quise ser figurinista teatral, también tendría esa pulsión. Y también que esta creatividad fuera útil y sirviera para algo bueno. Quizá por esta inquietud lo primero fue el trabajo en el tiempo libre. Yo empecé a trabajar con niños y con adolescentes cuando yo también lo era. Nunca quise trabajar en educación formal, aunque hice magisterio, siempre ha sido educación informal y la educación en el tiempo libre. Empecé a coordinar Espabila y ahí seguimos, claro que yo tengo una parte de trabajo de programación cultural, pero la más importante de mi trabajo es el programa Espabila que es un programa de ocio alternativo saludable y que yo creo que ahí está toda la parte en la educación no formal que me parece que tiene un alcance mucho más profundo que la instrucción. Cuando tu inteligencia es creativa es muy difícil evitar que salga por algún lado y lo difícil es encontrar el lenguaje adecuado. Y yo he encontrado el mío. Descubrir el patronaje fue maravilloso para mí, porque el reto técnico de pensar una cosa y poder plasmarla en un patrón para luego llevarla a la práctica, es lo que más me gusta. Pensar algo y poder hacerlo y resolverlo técnicamente luego, ya estéticamente es bonito. Tengo un proyecto, que no puedo llevar a cabo por falta de tiempo y dinero, qué es una colección de poemas-vestidos basados en poemas que me han marcado a lo largo de mi vida y que me encantaría poder hacer.
Isabel. ¿Qué criterios ha seguido para elegir a las personas que participan en este desfile? Porque me consta que subes a todas las tipologías físicas, de todas las edades, realmente hay una inclusión que además no es de ahora, sino llevas haciéndolo desde hace muchos años. ¿También es por activismo? En este desfile hoy también hay algún hombre ¿es porque prefieres trabajar con mujeres?
E.C. Son mujeres que están alrededor de mi entorno, o son amigas de mis amigas, o tienen alguna responsabilidad igual o un trabajo que tiene que ver con la igualdad o con algún tipo de prevención. La tipología de cuerpo que tiene cada una es lo de menos aquí, lo que decide es si quieren estar en el escenario y si quieren desfilar, yo primero. Muchas son las modelos que desfilaban cuando yo tenía el taller o cuando yo me dedicaba profesionalmente a esto y, bueno claro, pues ahora son mayores. Ahora se lleva lo de las modelos sénior, pero hace nueve años no. Aquí lo que no importa es que cuerpo tengas, lo que importa es si de verdad quieres participar. Y también, como sabes por experiencia propia, a veces me hago un vestido y pienso en quién puede defenderlo mejor para hacer la sesión de fotos, entonces, a partir de ahí, pues si le apetece desfilar conmigo ¡genial!, porque esas personas también lo defienden en la pasarela, son imprescindibles y necesarias.
Lo que tenemos que hacer es corresponsabilizarnos. Hoy vemos que los hombres son necesarios e imprescindibles para defender la igualdad y luchar contra las violencias machistas en el activismo o en el implicar a la gente. Yo que vengo de la animación socio cultural, del trabajo al servicio del compromiso en acción, creo que la mejor manera de aprender es haciendo. También es una fórmula para cambiar el pensamiento de la gente, implicándoles en procesos de cambio, que se generen esta inquietud, se susciten una pregunta, se replanteen cosas. Y eso se consigue con la acción, aunque sea la más tonta: ponerte a coser o a pegar alguna de las piezas del desfile o ensayar, en venir a convivir con el resto de la gente que no conoces. Se genera un ambiente maravilloso entre todas las mujeres que participan en este desfile. Son poderosas y eso que cada una tiene su lucha, sus problemas, y están ahí siempre con una sonrisa superándolo todo. A la mayor parte de las personas que desfiláis os admiro mucho.
Isabel. A lo largo de los años que llevas en el ámbito cultural, ¿tú crees que hemos ido hacia adelante o hacia atrás? Porque parece que ahora hay mucha autocensura previa no y también hay mucha coacción a depende qué cuestiones. ¿Crees que hemos perdido en libertad?
E.C. Yo nunca me he aplicado autocensura ni he considerado censurar nada cuando tengo que programar. Creo que no hay tener miedo a lo que se muestra, a quién se muestra o cómo se muestra. Pero sí es verdad que creo que hay un reto, que ha habido un retroceso, pero que no viene de ahora. Perder asignaturas como «educación de la ciudadanía» alegando que era una asignatura horrible, que aleccionaba, lo que ha supuesto es que se ha dejado de dar formación en igualdad, en educación sexual, en memoria histórica… a una generación entera. Lamentablemente, hay tanta gente para la que «educar en libertad» es aleccionar, que es imposible que haya un verdadero progreso. Creo que hay personas libres y que hay personas a las que no les importa estas cosas que están pasando.
Isabel. ¿Cuáles son tus proyectos? ¿Qué ronda por esa mente y esa capacidad que nunca para y que siempre está haciendo muchas cosas?
E.C. Pues he aceptado ser delegada de igualdad de del sindicato CGT en León y mi propósito inmediato es asumir esa responsabilidad y empezar. Respecto al ámbito artístico, además del desfile del 25 de noviembre, también lo llevaremos el día 1 de diciembre a la cárcel. Y tengo todavía tres o cuatro vestidos de esta colección que no he podido hacer por falta de tiempo. Lo que me encantaría sería que la colección se pudiera exponer. Es cierto que yo los vestidos los hago para que se puedan poner, para que se puedan desfilar y para que sean útiles. Prácticos evidentemente no lo son. Creo que estaría muy bien que pudieran estar expuestos con una cartela cada uno, en la que se explique lo que quiere decir, qué estadística hay detrás y porque, todavía hoy, hace falta denunciarlo.

Isabel. Tienes dos hijas que siguen tus pasos creativos. ¿Cuál es tu mensaje como mujer después de toda la experiencia vital que tú tienes hoy? ¿Qué consejos les darías?
E.C. Yo lo que quiero es que mis hijas sean felices, que elijan libremente y que vayan descubriendo lo que quieren ser. Y si son creativas o no, pues irán encontrando su camino. Yo no quiero que vivan mi vida ni que hagan lo que yo no pude hacer. Precisamente hay un vestido en el desfile que se llama “Fragilidad” que lo que quiere decir es que las madres tenemos sentido de protección y que lo que queremos es evitar que nuestras hijas e hijos sufran. Pero no lo vamos a poder hacer. Van a sufrir de todas maneras. Yo lo que quiero es que, a pesar de ello, sepan ser felices.
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