Hace 17 años tomé el reto de estar aquí, aquí donde nunca antes había estado. Leer a Jaime Sabines por enésima vez, para no dudar cómo se escribe el sonido de las emociones. es una buena opción, pero qué se hace con la náusea de la fiesta brava: la pongo en el tocador con la intención de aclarar lo que voy hacer con el mordisqueo de la duda, agazapada aquí, en la parte alta del estómago.
Lo correcto cambia de cara. A veces es una blusa mojada que se replega a la piel, otras, levantar la mirada, alejarse de la rima y correr por el jardín contigo, compararte con el espejo.
Te han crecido los besos, y aún falta más de una hora para el almuerzo. Quieres que te expliquen las cosas ¿Por qué habrían de explicarsete los acontecimientos?
Esas voces que llegan desde la cafetería a esta hora, podrían ser las voces de la furia, o las voces del pasado enredadas a un espanta vaqueros, rodando por un campo árido, ruedan y ruedan con el viento, y en cada rodar crecen, hasta que ya no se comparan con el halo del recuerdo. Para entonces, el recuerdo está muerto, por muy claro y luminoso que parezca. En cambio, aquí, llegan empujándose unas a otras para entrar, las voces.
Beatriz Osornio Morales. Imagen de Pinterest.
Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.