33 | Las palmeras salvajes, de William Faulkner (traducción de Jorge Luis Borges)
Viento negro sobre las palmeras de Faulkner
Sueño que sueño a Borges,
a un Borges profundo, atareado,
con su mandil de traductor,
mostrándome su aleph de doble lente:
a un lado las palmeras desastradas del Sur,
con su bramido negro,
ese desagüe del amor de Carlota
hacia la nada,
hacia el silencio,
hacia la luz quizá,
de alguna forma;
al otro el viejo río,
el Misisipi
con su sonido de cadena
de esclavo prófugo,
con su inundación crisálida,
siempre matando
y siempre transformando,
esta vez al penado
que salva, al que no hiende
con su cuchillo la matriz
para el aborto, más bien
se hace patrón del esquife
que porta a la preñada,
a su dolor puede
que inútil y portátil.
Están ahí, viejo Borges:
Carlota y su anhelo,
Harry y su miedo,
el penado y su huida
hacia ningún lugar,
las horas, Faulkner,
la inminencia.

© félix molina, La prosa en verso, 2024
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