miércoles, septiembre 2 2026

Enamorados de la libertad by Jaime Nubiola

El viernes 13 de septiembre estaba en Berlín visitando a mi amigo escritor Jaime Despreé, enfermo de Parkinson. Pasamos un rato muy bueno hablando de sus proyectos. Por la tarde hice un largo paseo hasta la Hamburger Bahnhof, —antigua estación de tren convertida en museo de arte contemporáneo—, siguiendo parte del trazado del antiguo Muro de Berlín señalado en el suelo por dos hileras de adoquines.

Me emocioné al contemplar algunos restos del Muro y al cruzar la Puerta de Brandenburgo. Venía con fuerza a mi memoria la noche del 9 de noviembre de 1989 cuando los berlineses del Este pudieron pasar al Oeste después de 28 años de bloqueo y de tantos muertos intentando cruzar al otro lado.

Me venía a la cabeza que los que han nacido con posterioridad nunca podrán imaginar lo que sentimos aquella noche los enamorados de la libertad: era el final del comunismo en Europa que a tantas personas y países había esclavizado brutalmente.

Por eso, me parece muy acertado que se haya conservado la memoria de aquel horror mediante las dos hileras de adoquines señalando el trazado del muro que dividía la ciudad hasta el punto de que parecían dos mundos distintos.

Berlín, 14 de septiembre 2024.

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* Jaime Nubiola es profesor emérito de Filosofía de la Universidad de Navarra, España (jnubiola@unav.es).

Jaime Nubiola en Berlin

La hilera de ladrillos que menciona en el artículo

 


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