Hacía tres días que seguían buscando a la chica desaparecida. Laura, sabía dónde se encontraba. La había visto entrar al piso del vecino de enfrente, y como este, al cabo de unas horas había cargado unas maletas enormes en el coche. A pesar de todo no iba a decir nada. Si lo delataba y lo encerraban, no tendría sentido seguir enamorada de él.
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