Viernes, 21 de abril. 2023

José Ángel Mañas, inolvidable autor de Historias del Kronen, ha dominado en los últimos años un género totalmente distinto al que le hizo famoso: la novela histórica, en su afán por descubrir qué es ser español. Al final, la mejor manera de entendernos es rebuscar en la historia, poder contar con nuestras propias palabras aquellos hechos que nos definen. Eso sí, sin dejar de lado su faceta realista, pues en 2019 culminó la saga Kronen con La última juerga (Premio de Novela Ateneo de Sevilla) o con su posterior obra Una vida de bar en bar.
Yo, que me he leído gran parte de su prolífica colección, puedo asegurar que es un gran novelista, con una habilidad muy curtida a la hora de trasladar una buena trama al lector. Así lo demuestra en sus últimas joyas: ¡Pelayo! (que ha alcanzado la 4ª edición) y ¡Fernán González!, ambas con Esfera de los Libros. En realidad, estas son las últimas novelas de un periplo histórico que inicia con Conquistadores de lo Imposible, una obra magna sobre la conquista de América, y El hispano, en Numancia. En todas ellas puede deleitarse el lector entre hechos rigurosamente históricos y unas gotas de imaginación, que siempre es necesaria.
Me quiero centrar, en esta reseña, en esos dos últimos trabajos, pues en sus páginas no solo se pronuncian Pelayo o Fernán, histórico Conde de Castilla, sino las personas que nos interesan: las mujeres, que tantas veces han sido silenciadas. Ellas no son solo personajes, sino que se convierten en narradoras en muchos de los capítulos, sorprendiéndonos con perspectivas muy interesantes, muy reflexionadas e investigadas por Mañas. ¡Ya era hora de ver a través de ellas! Pero, como es justo, vengo aquí a desvelar unos cuantos detalles, de manera que el lector sepa a qué atenerse cuando finalice su lectura.
En ¡Pelayo!, la gran sorpresa es su hermana Adosinda, que se debate entre sentimientos muy contradictorios y aporta esa nota discordante en todo el relato. Una mujer forjada a partir de la oralidad y las crónicas originarias – es histórica, por tanto -, en las que se basa la documentación de Mañas. En ellas, se pone de relieve la existencia de la hermana, aunque no aparece como tal el nombre de Adosinda, que sí que era común en aquella época y es el nombre elegido en otros archivos. Esta hermana, ciertamente, acoge a su hermano en las montañas y luego tiene una relación con el árabe Munuza, pero que esto sea motivo del arranque de Pelayo ya es una invención novelesca del eterno creador de la generación Kronen, que sabe que una fórmula infalible para enganchar al lector es jugar con los sentimientos y líos de los personajes (algo que, por otra parte, es perfectamente plausible). Así empieza la historia:
«En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo y de su madre, yo, Adosinda, me apresto a comenzar la crónica de los hechos sucedidos en este rincón de la cristiandad entre el aciago año 711, cuando se perdió Spania, y el 722, cuando mi hermano Pelayo, coronado rey de los godos, ganó la batalla que permitió iniciar la reconquista del territorio cedido al islam».

Otros detalles, como que Pelayo tenga una acompañante “mora”, es otra de las estratagemas de Mañas, que equilibran bien la novela y evitan el aburrimiento entre caminos excesivamente descriptivos o crónicas históricas demasiado farragosas para el no formado. Su siguiente novela, sobre Fernán González, ya tiene un abanico de personajes femeninos más potente:
Primero está la reina Toda, temible personaje histórico que con inteligencia y tesón, e incluso picardía y traiciones, va colocando a sus tres hijas en la cúpula real de los distintos territorios españoles del siglo X. De hecho, no paró hasta ver colocada a una de ellas en el Reino de León… un verdadero juego de tronos. En palabras de Mañas, “era como Isabel la Católica antes de tiempo”, y es imprescindible en la historia. Su hija, Sancha de Pamplona, fue la mujer del famoso conde castellano, a la que este alude, según documentos, como “mi dulcísima Sancha” o “mi dulcísima compañera”, lo que hace creíble que el matrimonio fuese feliz, algo que se retrata en la novela, aunque tenga unos comienzos muy “moviditos”. Y es que Mañas, una vez más, nos ilustra con una mirada femenina, cansada de uniones pero digna ante todas ellas, haciendo respetar el papel de la esposa y madre, pero también dando voz a las amantes o las esclavas como Aurora, en un papel un tanto antagónico. Esta mujer, que se desvela en la historia como una esclava vascona que terminaría siendo la esposa favorita del dirigente árabe, tiene una tortuosa y apasionada historia con Fernán que es cosecha propia de Mañas, pero que agiliza la lectura de manera sorprendente. No estaba, tampoco, en el séquito de Sancha según documentación, pero la licencia es aprobada por el lector.
Todas ellas, sin excepción, son personajes fascinantes y por primera vez, tenemos el gusto de conocer un poco más sobre ellas gracias a Mañas, que nos acerca nuestra propia historia, nuestra identidad, de manera amena.
Mercedes Fisteus
Escritora, (Villablino, León, 1995).
.Jurista y escritora, se inició en el camino de la literatura atesorando algunos premios infantiles y debutando con su novela Dentro de dos años, premiada en el certamen Ateneo Joven de Sevilla del año 2019. Desde entonces, ha seguido dedicada a la labor de escribir, tarea que compagina con la impartición de cursos centrados en las leyes laborales y el emprendimiento rural, la literatura, las leyendas, la tradición oral y la figura de las brujas en el imaginario popular, seres que ya trató en su citada novela.
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