El mundo se anuncia a mis sentidos. Me obliga con ello a saber que yo también existo. Pero no me dice qué hacer con mi existencia.
Siento un deseo en mí que no conozco. Lo observo como al cuerpo vacío de un extraño. Pero este deseo sin nombre soy yo mismo.
Hay una fe oculta en todo lo que hacemos. En cada movimiento de nuestras manos vivas. Pero esta vida que nos une también se nos escapa.
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