Carver y «su» estilo by Magda Solari

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Raymond Carver (1938-1988) es conocido por su estilo escueto, minimalista, sin adornos estilísticos. Por sus historias de alcohólicos, de personajes frustrados, solitarios, en donde la incomunicación y el aislamiento son una constante. Los matrimonios fracasan, la soledad es ineludible. ¿Pero era ese realmente el estilo de Raymond Carver? En el 2007, The New Yorker publicó “Cartas a un editor”. Allí se difundieron extractos de la correspondencia entre Carver y su editor, Gordon Lish. Carver respetaba mucho a Lish, se sentía en deuda con él y pensaba que sus cuentos siempre eran mejores después de su edición, pero en 1980 Carver envió a Lish una carta desesperada. Le había entregado su colección de cuentos Principiantes y se había ausentado por un tiempo. Cuando volvió de viaje y leyó la última versión de su libro editado por Lish quedó pasmado; le rogó que detuviera la impresión del libro, pero ya era tarde.

El libro se publicó tal cual lo había editado Lish y con mucho éxito. La edición de Lish consagró a Carver, pero Lish había forzado a Carver a ser un narrador mucho más duro y seco de lo que era en realidad y lo había condenado a un minimalismo extremo. Había cambiado el título del libro por De qué hablamos cuando hablamos de amor, había reducido casi a la mitad cada uno de los cuentos y cambiado los finales a diez de las trece historias. Carver se sentía humillado, su mujer y sus amigos, varios de ellos escritores, conocían los cuentos ¡cómo explicarles semejante cambio! Lish había mutilado los cuentos sin piedad. Pero el libro funcionó, ¡y muy bien! De todas formas, en su siguiente libro, Catedral (1982), Carver ya no le dio carta blanca y defendió más sus cuentos.

Cuando diez años después de la muerte de Carver The New Yorker publicó las cartas, se abrió un debate respecto a la función del editor y  lo que había pasado con Carver. Porque entonces, ¿de quién era la obra de Carver? ¿Era Carver un impostor y debía todo su éxito a Lish? Diez años más tarde, en el 2009, se publicaron finalmente las historias en su forma original con el título de Principiantes.

¿Pero cuál fue el trabajo que Lish hizo cuando editó De qué hablamos cuando hablamos de amor ? Lish eliminó toda frase que apelara a los sentimientos, suprimió adjetivos y adverbios;  reemplazó oraciones coordinadas y subordinadas por oraciones simples; eliminó metáforas y comparaciones y obtuvo así una prosa desnuda y más simple.

Una de las historias que más recortó Lish fue “A small good thing”, traducida como “Parece una tontería”, a la que Lish cambió el título por “El baño”. En la historia hay un accidente en el que un niño muere después de unos días de estar en el hospital. Carver había escrito una escena final de desahogo y posterior alivio, pero para Lish había demasiado sentimentalismo allí; eliminó la escena y terminó el cuento en su punto más angustiante. Aunque la historia es básicamente la misma, el mensaje es absolutamente diferente. “El baño” es alienante, y nos deja sin esperanzas, mientras que “Parece una tontería” nos deja tristes, pero aliviados, porque compartir el dolor es una forma de sanar y de eso se trataba el cuento.

Lish en «El baño» eliminó los nombres propios:  Ann se convirtió en “la madre”, Howard en “el padre”, Scotty en “el chico del cumpleaños”, el dr. Francis en “el doctor”, Slug en “el perro» y los Morgan en “los vecinos”. Cambió los pronombres personales por artículos, así “su marido” se convirtió en “el marido” y en esa forma deshumanizó a los personajes. El hospital para Lish era frío e impersonal, las enfermeras que entraban a la habitación eran siempre diferentes y el doctor no explicaba nada, ni trataba de consolar a los padres. Ningún contacto físico, ni conexión de otro tipo. Los padres estaban desesperados pero aislados en su dolor.

La edición de Lish consistió en eliminar párrafos enteros porque al reducir la cantidad de palabras, según él, el relato ganaba en contundencia y en intensidad. Menos explicaciones: más angustia. Esa era la idea, pero la idea de Lish, y no se puede negar que Lish conocía el oficio. Pero en los cuentos originales de Carver si bien había tensión y eran angustiantes y tristes, sus personajes eran más humanos y compasivos. Sin embargo, ¿ habría sido Carver tan exitoso sin Lish?


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