Nací de la tierra que besa los pies;
nací, como él, del mismo barro,
no de la costilla de aquel
que moldearon las creadoras manos.
No me doblegué en vana súplica,
me elevé con el orgullo alzado.
No era mi sino ser susurro ahogado.
y así, mi voz habló con múltiples aristas,
un canto a la tierra que me dio la vida,
a la libertad plena para vivirla
y, bajo la tierra, todo un inframundo
se puso en mis manos.
Camina a mi lado, Eva, madre de todos;
golpearon tu costilla, haciendo astilla el hueso…
Únete a mí en insumisa lucha,
¡Sea también tu voz grito tras el llanto!
@Laura Redondo
@Ilustración de Lia NCL (Registrados los derechos de autor)
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