domingo, abril 5 2026

Soliloquio por Inmaculada Campos

¡¡Si tu supieras!!

Pero tú, ¿ que vas a saber? si ni yo misma sé cual es la esclavitud de mis silencios.

Tú que no sabes como me hablan las paredes y no conoces tampoco el día en que el mar descubrió mi secreto.

¿Como, entonces, andarás sobre mi mano?

Tú que hace tiempo alejaste las últimas gaviotas de mis orillas y que ignoras en que playa enterré mi pasado, y que ni siquiera sabes , que no quieres saber, porqué finalmente me he sentado de espaldas a este sendero.

Tú que no sabes percibir ni el fin ni el principio del otoño, ni porqué el corazón tiene bordes, y yo realmente, no se si quiero que sepas algún día todo esto.

¿Pero acaso yo sé quien eres tú?

Yo que ignoro la verdadera razón de mi existencia. Y ahora ,cuando más que nunca los relojes me saben a tiempo, me gustaría que tú supieras. Ay, si tú supieras, cuantas veces duele la ausencia, y cuantas veces me he sentido tristemente debajo de la lluvia, no se si tú alguna vez detrás de una ventana te habrás sentido.

Anoche mirando las estrellas he tenido la impresión de conocerte, incluso dudo que este sea el primer día que hablo contigo. A veces me he encontrado confesando mi último poema a las olas o escribiendo versos en los charcos y cuando me he dado cuenta he llegado a asustarme de mi misma, como si este fuera el último eslabón de la cordura.

Deberías decir algo

No tengo entereza, lo sé, y me desespera saber que un día tras otro serán el mismo espejo de mañana.
Estoy confusa, no sé de que color son tus ojos, no los escondas. Hoy anduve buscando la gaviota aquella que me prometiste una vez, entre un peregrino concierto de consuelos, pero la he vuelto a perder, no debo andar muy lejos del manicomio.

Yo no estoy a las ordenes de casi nadie. A pesar de todo no estoy demasiado segura de querer ser totalmente libre, todo el mundo deber ser esclavo de algo, incluso el que se cree totalmente libre es esclavo de su propia soledad.

¿No opinas tú así?

Debe ser tarde, las sombras se enredan por mi cuerpo como un concierto de piano, me gustaría que la lluvia no hablara tanto.  Se que el todo a partir de ahora volverá a ser lo que fue siempre, lo más
cercano a la nada.

¿Te acuerdas de aquella tarde en que reino el “todo” que total y que efímera, como voló entre las nubes de Junio?, aquellas escaleras desde entonces reconocen la inquietud de mis silencios.

Vuelve pronto, antes que continúe hablando con las paredes. Mis manos andan ya como locas conteniendo las palabras antes de que tú vuelvas. Es inútil gritar contra las rocas, donde nadie te escucha.

No recuerdo haber sido fugitiva, pero tal parece como si nadie me encontrara, dejando en mi espacio un ruido que agota el alma y termina ahogándome en lagrimas.

¿Por qué cubres tus ojos con cristales?

No me siento irrepetible, más bien me siento sola, acompañada de recuerdos, de deseos, de tiempo y de ausencia. A pesar de todo continuo llegando tarde y por la noche sigo sintiendo frio y al amanecer aun se nota lejano el mar huyendo de este cuerpo vacío, como si nacer hubiese sido la postrera concesión de un condenado a muerte.

Quisiera para mi la condena de mis versos, hundirme en un papel para siempre y notar como de vez en cuando alguien me siente desde las entrañas a los parpados y después me deja saborear despacio mi triunfo.

Ahora es ya un poco más tarde que antes, cuando la primera mariposa de esta primera tarde de hoy solicitó humilde que Beethoven profanara el silencio. El monótono ruido de las horas me hace pensar en como comenzar algo de nuevo, algo que nunca fue terminado, pero que siempre debería haber sido mucho más que volver a empezar de una duda.

Canta despacio la lluvia y me llena el oído alterando su humedad más antigua, las gotas desnudas acaban molestándome. No recuerdo si te di las buenas noches , con tanto ruido, ni logro situarme en las palabras. Me enloquece pensar que esta noche, que esta tremenda noche es mi única compañera, se me ha impuesto de castigo la larga espera de los acusados.

Y llueve , continua, insistentemente, suicidándose contra el suelo, sin armonía, sin música, solo ruido. Tú dirías que deberíamos detenernos en el arrepentimiento, pero hay días en que me golpea en las sienes un frio venenoso y una luz húmeda me habla, me pregunta por la eternidad, por los últimos minutos e imágenes detenidas que se cuelan en los ojos. Y es entonces cuando una lágrima redonda como una laguna vuelve, como todas las tardes ,hasta que esa oscura invasora se convierte en una túnica vaporosa y con el viento entre las postreras claridades se deja engañar y empieza a morir sin lucha.

Acabo de perder un pasado en algún rincón de una maleta. Pero me dijeron una vez que en la maletas se pierden tan solo destinos o muñecas sin cabeza. Aquel sollozo fue el recuerdo de un silencio no nacido, fue el instante de una nube amarilla que se detuvo impasible colgada en una rama, yo mientras en aquel espacio fugitivo recorría sin música el brillo de sus ojos, el movimiento de sus dedos. El tiempo me había robado demasiadas miradas, tantas , que esa nube amarilla parecía estrangular el aire.

No vuelvas a decirme que cierre la puerta , ese paisaje que casi vuela desnudo ante mi cual una larga sinfonía me hace sentirme extrañamente viva y mi alma borra cualquier rastro de hastío. Déjame acariciar una vez más tu no existencia. Un poema es como una flor que necesita que le desgasten el aroma hasta del último pétalo. Tristes poetas de mis días cuanto me gustaría rescataros de la arena ,
cuanto me gustaría poder brindaros el cielo y las fuentes , el mar. Pero el mar no, el mar es mío, no me lo robéis, no poséis sobre sus olas vuestros ojos. El mar es mío y suyos mi cuerpo y mis sentidos.
¡Ay tristes poetas! Que lejos estáis de mis orejas. Soy capaz de extenderme hasta el infinito , capaz de besar la noche, soy capaz de no ser nada por tenerte. Si algún día le diera una vuelta a mis parpados sólo descubriría un pozo de lágrimas.

Querida fantasía de los altares más altos voy a darme un paseo hasta el infierno y me esconderé allí una temporada para no tener que ir buscándote entre las sombras.

Me gustaría poder formar parte de esta lluvia que cae sin empaparme y parece formar parte de mi.
A veces es como si no te hubieras marchado nunca, como si el polvo de los caminos fueras tú, como si tú fueras la noche, la luna, el mar, como si tú fueras la vida eterna y cuando ya te tengo, cuando por fin he logrado agarrarte, me engañas y te escapas riendo y yo vuelvo a estar sentada de espaldas en medio de este camino por si te atreves a volver de nuevo.

Dormir, dormir el tiempo hasta que el ausente se haga carne viva, grito esperado, dormir sin vida, no me apetece sentir el viento, no quiero percibir la lluvia, ni el aleteo de los pájaros, no quiero ver el sol, ni escuchar el rumor del mar. Dormir, dormir el tiempo hasta diciembre.

Que confusión de horas, que confusión de horas y de días por tenerte, por hallarme entre tus dientes, que confusión por sentirme viva, que confusión por regalarte un sueño, que poco falta que poco para besar tu aire. Amor, finalmente has ahuyentado la espera, de repente has cerrado la puerta a ese paisaje silencioso que se paseaba por mis ojos a pasar de que te pedí que no lo hicieras. Voy a enclaustrarme para no escuchar tu risa, voy a esconderme hasta que me llames a gritos y descubras que aquella que vivía en ti, aquella que acunaba tu alma todas las noches era yo, entonces podremos llorar juntos nuestra mutua perdida.

Se que tienes miedo de descubrirme. Soñé, soñando. Un revuelo de sabanas blancas , mientras tu duermes plácidamente a mi lado. Yo beso tu frente pura. Esta noche nos hemos amado, nos hemos abrazado, ha resucitado la ternura , mil silencios donde nada había que decir y donde todo estaba por expresar, te miro y continuo amándote con la mirada. Te he sentido como si no fuera un sueño soñarte. Después te he besado sin que tú ni siquiera lo sospeches y he alargado el brazo para romper la distancia y acariciar tu cabello.

Hoy una mariposa de colores nuevos se ha colado en mi jardín , hay tanta dulzura en su vuelo que la estoy dejando juguetear entre mis rosales, no quiero que se vaya, a este pobre jardín mío le hace falta colores, aunque hay algo dentro de mi que mi dice que al final seré yo la que acabe asustándola, y
es que veces me siento terriblemente siniestra.

Todo está inconcluso, hasta la alegría y el sol , hasta tú pareces incompleto, donde dejaste las vivencias?.

He decidido que reino lo incompleto , porqué en realidad por mucho que siga hablando jamás sabrás donde empieza mi vida , ni yo sabré donde termina la tuya.

Es inútil intentar resucitar a los muertos.

@Inmaculada Campos

@Imagen Pinterest


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