Con que prohibido comer ¿eh? basta con que lo digan y uno piensa en lo que desayunó, en un buen filete con patatas, unas galletas, una granada, una ensalada con trozos de manzana y quesos…Una napolitana de chocolate…Pero lo pone bien claro, está prohibido comer, además no estás en el mejor sitio para sacarse unas pipas y comentar el tiempo. Por un ratito no pienses en ello y en cuanto salgas puedes ir corriendo al primer bar que veas y pedirte un bocadillo de calamares.
Te veo indeciso, pensando en si tienes una de esas barritas de «alpiste» en la mochila, o tal vez unos caramelos. Seguro que tu amiga Ceci tiene, su bolso está lleno de los más misteriosos y prácticos objetos, sobre todo cuando uno los necesita.
Pero bueno…Tampoco es que te estés muriendo de hambre y por esperar un poco…
Además, las normas, y los carteles prohibitivos, los hicieron para mantener el orden en los pequeños centros del caos.
Parecerá redundante, exagerado, obvio, pedante…Pero hay que analizarlo con cuidado, y comprender la verdad que encierran, por lo menos en un puñado de casos tienen sentido. ¿Quieres que te ponga algún ejemplo para escenificarlo?
Piensa en los pasillos del Pérgamo, en la venta anticipada de entradas para el concierto de un cantante famoso, la espera ante la premier de la «película» del año, hora punta en el Louvre o en el British…No da lugar a las carreras, a freírse unas croquetas, al bullicio excesivo, o a los flashes descontrolados, según cada caso ¿No crees? El caos inherente, que quiere desatarse, y la realidad del hormiguero organizado conviven en esos lugares y están separados por una línea muy, muy fina.
Así que los cartelitos de no tocar, no pisar, no hacer fotos…Están puestos porque saben que vamos a tocar, a pisar y hacer fotos.
«¡Pero es que son unos exagerados! ¡No es para tanto!»
Así se van sumando las quejas, la tuya la acabo de meter en el buzón de sugerencias por si alguien echa un vistazo, y mientras, en paralelo, se van acumulando mil y una pisadas, mil y una fotos, con pose, y las otras mil y una sin pose, mil y una voces, mil y una inscripciones con la punta de una llave «Con amor desde Italia x 2014», mil y una piedras del Teide y el monte Fuji como pisapapeles en casa…Mejor no te digo el trasiego de souvenirs que hay porque podemos quedarnos sin horas de luz, la cosa es que al final dejamos marcas, y fósiles de nuestra civilización, de nuestro vaivén estandarizado que haría las delicias a un posible arqueólogo extraterrestre.
¿Y le sigues dando vueltas? Y mira que te entiendo, que es un bocadito, un tener engañada la lengua mientras tus amigas terminan y ya volvéis a casa, o a hacer lo que os apetezca, pero ¿Podrías reconsiderarlo?
No me considero una amante de las normas, las colas ante una ventanilla de la administración, o para subir al «Saltamontes Loco» en las fiestas del barrio, le ponen a uno de los nervios, pero el sentido común, si sabes escucharlo, suele dar buenos consejos, por no hablar de la letra muy, muy pequeña, muy, muy al final del que no solemos hacer caso. Te lo traduzco y resumo de inmediato «Te lo ruego, cúmplelo por las buenas sino atente a las consecuencias…porque luego no habrá vuelta atrás».
No eating.
Interdit de manger.
食べてはいけない.
Essen verboten.
Vietato mangiare.
Proibido comer.
.禁止食用.
Есть запрещено.
ممنوع الأكل .
¿Lo vas pillando?
¡Haz otra cosa! Por ejemplo, podrías ayudarlas, quitar unos hierbajos, limpiar un poquito la superficie, colocar las flores con cierto arte…No es para tanto y así aprendes un poquito de jardinería funeraria antes de que os pongáis solemnes, soltéis la lagrimita y les des una palmada en la espalda de consuelo.
¿Qué? ¿No me has escuchado ni un poco? No lo puedo creer. Al final has abierto la mochila y en uno de los bolsillos has encontrado un sobrecito plasticoso y medio aplastado. ¿Unos frutos secos? ¿En serio? Sabrá desde cuando lo tienes ahí. Seguro que están caducados o blandurrios y así sabrán asquerosos. O peor, podrías desencadenar una alergia inesperada y mortal.
Hazme caso…El cartel te está avisando. No vale la pena, y menos por un triste y mohoso anacardo, no tienes más que verme a mí… ¿Eh? ¡Ah así que por fin me miras…! ¡Te ha costado y no será porque haya mucha gente por aquí! ¿Qué quién soy me preguntas? ¡Ah, puede que no me presentado! Pero primero deja esos frutos secos bien apartados. Espera…Que me ves, que me escuchas… Creo que ya estás jodido…pero bueno que no se diga que soy una maleducada y como te decía… Me llamo Perséfone.
Anabel 6Julio2025.
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