En este viernes de finales de septiembre,
desprotegido de la luz de las gasolineras
junto a otros sueños de autobús avanzo,
a través de las lágrimas suspendidas de autopista
que aún no reconocen lo mucho que ha llovido
desde que el hombre rueda
y la rueda gira.
En las paradas del hambre en donde sé que habitas
tu nombre se anuncia en las señales de tráfico,
una flecha me advierte del camino que sigues,
la distancia que aún falta
para llegar contigo.
Y sé que no será fácil
eludir los semáforos
para que nada me pare
hasta llegar a tu lado,
en un tiempo alejado
de cualquier geometría,
donde el rojo no indique
prohibición o rechazo,
donde un radar no multe
los excesos de besos,
las caricias en marcha
que no conocen de límites.
@José María Ysmer
@Imagen Pinterest
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