jueves, septiembre 3 2026

Mi abuelo Manuel por Josu Torres

Apenas tengo recuerdos de mi niñez, parece que los primeros seis años de mi vida, salvo unos pocos momentos puntuales, no hubieran existido. El cerebro es un lugar muy extraño, recuerdo con claridad el color y las flores de un sofá, de la vieja casa de Igea, mi pueblo, el lugar de la Rioja dónde nací y no puedo recordar ningún episodio apenas de los muchos y muy importantes que ocurrieron en mi vida en aquellos años.
Me encantaría poder viajar en el tiempo hacia atrás y regresar por un momento ,para poder ver y vivir todas aquellas cosas que no consigo recordar.
No tengo ninguna duda de que mi infancia fue una etapa muy feliz, de que crecí rodeado del amor y el cariño de muchas personas, de que Igea, aunque apenas con ocho años me marché de allí, quedó para siempre grabado en mi memoria, raíces, cuna y orígenes que siempre me acompañan.
Esos veranos posteriores con olor a manzanas y olivos y sabores de auténtica libertad, cuando las puertas no necesitaban llaves y los corazones no tenían cerraduras,  seguro que tienen mucho que ver. Y es aquí hablando de corazones sin cerraduras, cuando mi cerebro y sus extrañas conexiones han recordado a mi abuelo Manuel.
Seguramente me estoy haciendo mayor porque ahora pienso que aquellos seres humanos eran los auténticos humanos del planeta, le piel arrugada, la tez morena, el cigarro siempre en la mano y una bondad infinita que se les caía de las manos. Ahora pienso que todo ha cambiado demasiado y no siempre para bien. Volviendo a mi abuelo Manuel, lo más curioso de esta historia, es que murió cuando yo tenía cuatro años y el único día que mi memoria ha guardado es precisamente ese, el día de su muerte.
No tengo más recuerdo de él que cuando lo traían a la casa de Solana, después del fatal accidente en el campo cayéndose de un árbol, que le costó la vida. Recuerdo perfectamente la escena, todo el pueblo en la planta baja de la casa, las lágrimas y el desconsuelo de mi tía Carmen (la caracola) y una frase, entonces sin mucho sentido para mí, que años más tarde comprendí.
Es el único recuerdo que tengo, fue mi primera percepción de la muerte, era mi abuelo Manuel un tipo extraordinario y en ese momento supe que ya lo querría para siempre y se convertiría en uno de mis inmortales.
@Josu Torres
@Imagen Pinterest

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