Hay un vacio a tu lado,
una oquedad,
ausencia gélida y persistente
que no renuncia a la eternidad.
El tiempo es un corredor de fondo
inagotable,
que se ríe de nuestro destino
cuando nos sobrepasa.
Y nosotros, ingenuos viajeros
de huellas impredecibles,
que olvidan
que no hay clemencia
para los que no cogen
el penúltimo tren.
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