Aprendí a recibir
esas elocuentes
comunicaciones de silencio,
estériles mensajes nulos,
«nadas» que llegan fractalmente repetidas.
Y acuso recibo.
Ahora ya soy experto,
incluso los decodifico y,
sobre todo, los comprendo.
Tras años, sé
que no enviar un mensaje
es, precisamente, el mensaje
que quieres que reciba:
un denso vacío.
Yo, respondo en tu lenguaje,
para que me entiendas.
@Pedro Ruiz Hidalgo
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