Cada persona que se pone en camino es su propio tesoro.
ROBERT FALCON SCOT
Terminología:
discapacidad sobrevenida: resultado de un suceso inesperado grave, que puede ser gradual y/o abrupto y acumulativo. Un día te levantas con sueño y con prisa, mal desayunas y cuando te acuestas tu vida y tu forma de vivirla ya ha cambiado de forma irreversible.
En España los datos dicen que un 10% de la población tiene algún tipo de limitación o diversidad funcional.

Hola, soy Vera Moreno, quien me conoce sabe que siempre he sido una cigarra-hormiga. He trabajado mucho con un único fin: disfrutar de la belleza y la alegría de forma individual y colectiva. Para mí cocinar una comida deliciosa es más exquisita si se comparte, y del mismo modo el resto de los placeres de la vida, una buena lectura, un cuadro, un orgasmo, un paisaje, una buena música. Confieso que me lo he pasado genial en los escenarios de los Diablos Azules, en el Dino, en la Fnac, en librerías de barrio, en los garitos de Lavapiés, Malasaña, Vicálvaro, en Rivas, y tantos otros sitios subversivos como los parques. En clase he aprendido muchísimo de quienes me rodeaban, y también de mis lecturas, de mis performances, de mis eventos, mis viajes por Europa, Turquía, Brasil, La India, y Tánger, mi último destino donde esta mariposa, ya con inicio de oruga, inauguró los terribles años 20.
La sociología me ha dado ojos para mirar, comprender y analizar. El idioma inglés, el teatro y la poesía me han abierto muchas puertas, he sido valiente como para atreverme a cruzarlas, aunque debo decir que no siempre. Una vez tuve a la grande y maravillosa Pina Bausch esperándome para hablar de un proyecto juntas, y no me atreví a acercarme a ella.

Sí, me quedé escondida detrás de una columna, viendo cómo salía a la puerta del teatro de Wuppertal, pese al frío de la noche, con su jersey de lana de cuello largo, sin entender por qué yo no llegaba, tal vez, incluso, estaba preocupada por mí. Era tan grande, la admiraba tanto, me sentía tan diminuta que no supe manejar tanta emoción, y no nos conocimos. Nunca sabremos que hubiera pasado si me hubiese atrevido a salir de mi escondite. Me quedé sin palabras.
Sin embargo, creo que en otras muchas ocasiones he sido valiente, y he disfrutado dando ese primer paso hacia adelante, como cuando dije a los 12 años que quería que me pusieran varias serpientes pitón al cuello, cuando hice parapente, y puénting a los 17, con mi querido Laureano Casado, cuando he hablado con mis jefes y les he dicho lo que tenía que decir, cuando he ido buscando trabajos con mejores condiciones laborales, cuando he defendido a mi alumnado, y he apostado por mis proyectos culturales. A veces, la inconsciencia nos hace ser osadas, y lo agradezco. Y no sabiendo que era imposible, fue y lo hizo.
El siglo XXI nos ha traído la metamorfosis. De forma lenta nos hemos ido ubicando en otros lugares que no imaginábamos antes, muchos personajes públicos se están yendo, el siglo 20 cierra sus puertas definitivamente, y quienes se quedan mutan.
Aprendizaje: es un regalo de las diosas no saber qué nos va a pasar en el futuro, yo siempre insistía en querer saber, y ahora, agradezco profundamente no haberlo sabido. Me alegro mucho de mi vida cigarra-hormiga, no me han salido bien los planes de ubicarme como profesora funcionaria y veranos para crear, me rompí por el camino, y en lugar de ser mariposa, me he quedado en gusano-caracol; ahora soy una slow poet, obligada por una pierna que no camina bien, que no sube escaleras, ni las cuestas. Cuando pude huir de la silla de ruedas, andaba como un gusano-iguana, por algún sitio había que empezar, aunque el glamour estuviera perdido. En definitiva, sentada estoy más guapa, pero también me cansa estar mucho rato sentada, de igual modo me canso si estoy mucho rato de pie.
Ahora necesito ir con un andador, me ha costado mucho tiempo aceptar su utilidad, y que me vean con él: la pierna imantada a la tierra de este verano me ha convencido. Si quiero ampliar un poco las distancias o subir cuestas me paso al mobility scooter. Odio las muletas. Intento avanzar lo que se puede, muchas veces voy para atrás, por el momento sigo en el empeño, y aprendo a medir mejor.
Si antes de mis politraumatismos mis poemas hablaban de caerse y levantarse como premonición, ahora yo deseo subir: subir las escaleras para volver al museo de Sorolla (en el siglo XIX las casas de los pintores no eran accesibles, y hoy siguen sin serlo), subir a una montaña, no tanto para llegar a la cima, como para tener buenas vistas, respirar rico, beber del caño de la fuente primera, jugar con mi perro en el campo, y por supuesto, cómo no, volver a subirme a los escenarios, el lugar donde me siento más yo.
Gracias a mis muy queridas amistades, conseguí presentar en silla de ruedas mi libro El gimnasio de los rotos en el escenario de la Feria del libro de Vallecas, fue un día precioso. Todavía conservo la rosa roja, el ramito de lavanda y unos pendientes morados que me regalaron unas amigas muy queridas como recuerdo de un día feliz. Sí, fuimos felices, y lo celebramos junto a una mesa y unas cervezas, pese al calor, sin importarnos la silla de ruedas. Fuimos tan felices como en los Diablos Azules, en el Dino, en la Fnac, en los bares, en el Clamores, en el Teatro de Barrio, o tal vez más, porque la vida nos había enseñado a ver lo excepcional que es cada encuentro con las personas que quieres, y que te quieren.
Este mes de junio firmé mi tercer poemario en la Feria del Libro de Madrid, solo faltó Noel, porque era mucho para un perrito de tres años. Me desbordé emocionalmente, por las sorpresas, una detrás de otra, de quienes vinieron a celebrar el nacimiento de mi tercera criatura de papel. Fue especialmente desbordante cuando Carmen, una mujer pequeñita, vino a darme las gracias, escribirlo me vuelve a emocionar. Durante la pandemia ella estaba recuperando el equilibrio en un hospital de larga estancia, no podía ver a sus seres queridos, y yo participaba en un programa maravilloso de lectura de poesía por teléfono en hospitales «llama y lee». Durante meses, Carmen y yo leíamos mis poemas de como la nieve, el fuego, cuando no sabíamos todavía que el libro se iba a llamar así, y hablábamos, leíamos los poemas de mis salidas diarias al campo con Noel, y lo que estaba pasando se quedaba en el poema, y en nuestras conversaciones. Yo a Carmen también le contaba que tenía ciática, y que muchos sábados estaba en el sofá con la pierna en alto para recuperarme, para poder sacar después un ratito a Noel por nuestro bosqueparque, de tal forma que en realidad nos acompañábamos las dos en aquella época oscura de Filomenas, parques precintados y mucho zoom. Cuando apareció Carmen por sorpresa en la Feria, nos abrazamos y su decir sincero: «gracias, me has ayudado muchísimo» nos desarticuló por completo, las lágrimas se entremezclaron con la alegría, a punto estuve de desmoronarme. Es tan hermoso llorar de alegría, quien lo probó lo sabe. Aquellas palabras nos hacían tan humanas, tan vulnerables y poderosas. Ahí estábamos las dos resilientes dándonos ese abrazo sin mascarilla, con una salud en hilvanes, alegres tocando el libro con los versos que nos sostuvieron en aquel trance, sintiendo con fuerza el mensaje de que la vida bien merece que luchemos por ella, desde el amor y la palabra. La palabra y la verdad nos sostuvieron a través del túnel oscuro que todos vivimos, pero en el que para nosotras caminar y transitarlo fue un auténtico esfuerzo-milagro.
Tardé tres semanas en recuperarme de aquel maravilloso día, y de aquellos maravillosos abrazos, porque fueron muchas horas mal sentada en una banqueta alta, porque el amor corrió entre los libros, y hacia mi persona. Un chute de energía tan grande es difícil de manejar. Mi cuerpo herido pagó su peaje, tres semanas con serias dificultades para moverme por la casa, mucho cansancio, y una lista de asuntos pendientes sin tachar. La pregunta es: ¿compensa? Y digo sonriente: sí, compensa y mucho. Mi espíritu de caracol-cigarra bien lo sabe, y apuesta por cruzar de nuevo, y poco a poco, las puertas que se vayan abriendo. Si vienen seguidas, tengo que elegir para no desequilibrarme demasiado, muchas a la vez, o dos a la vez, no puedo. Sé que tengo que dar ese paso hacia delante, salir del escondrijo, aunque me sienta diminuta y oruga. Esta vez lo haré por mi querida Pina, que ya no está, y que me esperó en la calle sin abrigo, pese al frío invernal de Alemania. Ese es el paso de baile que me enseñó: ella avanzaba un paso, yo avanzaba un paso, ella se retiraba hacia atrás, yo me ocultaba tras la columna, ahora ya no debo retirarme. Pina, ahora me toca avanzar y abrazar la oportunidad de vivir. Una mariposa blanca vive pocos días, pero es feliz y nos trae la ilusión, la inocencia del no saber. La felicidad es efímera y no lo dudes, mejor decirle sí cuando viene a buscarte.
Como un primer paso, aunque me ha costado mucho, salgo ahora de mi escondrijo para contar qué es lo que me ha pasado en los terribles años 20, y lo hago para abrir puertas y cruzarlas con quienes quieran acompañarme. Las discapacidades sobrevenidas son muy duras de aceptar, rompen los planes y resquebrajan los sueños. En el año 2022 fui incapaz de escribir ni un solo verso, me quedé trabada, fui la poeta muda durante más de un año y medio. Ahora pido a Pina Bausch, que me ayude, y que me de fuerza cada vez que me pregunto: y ahora, ¿cómo me levanto?
La idea es realizar entrevistas a otras personas que como yo hayan visto mermadas sus capacidades y talentos por una limitación en la marcha, o por alguna otra circunstancia que se atrevan a contar, para que compartan las perlas inesperadas que han aparecido por el camino, sus nuevos retos y aprendizajes, porque sin duda, lo que más me fascina, desde siempre, son los aprendizajes colectivos, la toma de conciencia social, la visibilización de barreras ocultas, el pensamiento crítico, y la utopía. Me interesa mucho ver cómo el arte nos ayuda a transitar el camino. Tal vez, decida alternar las entrevistas con algunas de mis reflexiones de lo vivido-aprendido, el curso de la vida irá marcando el rumbo, y el paso.
Después de todo, soy consciente de que ha sido la vida y no yo, quien decidió esta metamorfosis inversa: primero mariposa, luego oruga, para aparecer como un caracol que ahora quiere y necesita mutar en caracol-cigarra, aún sabiendo que un mal vuelo pueda significar volver a la casilla oruga. Lo desconocido está por venir, y solo nos queda apostar sin saber.
Quiero dar las gracias por permitirme participar en este proyecto colectivo Masticadores FEM a Pilar Escamilla y a Mercedes G. Rojo, gracias por abrirme las puertas: estoy cruzando.
Para terminar con esta primera entrada de presentación os dejo algunos poemas míos de diferentes épocas y distintos libros. Nos leemos en 8 semanas. Ante la duda, vive.
PD: la movilidad reducida no es contagiosa, convive. Recuerda siempre: di capacidad. Todavía queda agua en el vaso.



Soy Vera Moreno, una slow poet por imperativo físico, aunque la creación literaria me viene de antes. Si pudiera me volvería al monte porque colecciono puestas de sol y lunas llenas, desde arriba el horizonte es más bello.
En 2013 fui elegida Voces nuevas por la editorial Torremozas; en 2016 Amargord publicó mi doble poemario La naranja entera, ilustrado por la artista visual Carmen Sevilla Espinosa; en 2019 gané el premio César Simón de poesía con el gimnasio de los rotos, que nació en pleno estado de alarma, y en 2023 Huerga y Fierro ha publicado como la nieve, el fuego.
Parte de mi obra está traducida al holandés, al inglés y al esperanto.
Creadora y locutora del espacio radiofónico Europa por la cultura en Europa FM (2001), coordinadora y presentadora de los Lunes literarios en Rivas (2012-2014), creadora junto a la poeta dominicana Rosa Silverio del canal literario on line poesía a domicilio (2021). Colaboradora de Masticadores FEM desde 2023.
Sueño con ser directora de coro poético, nunca se sabe hasta dónde puede llegar una slow poet, with great views. Los límites de mis sueños son, los límites de mi mundo.
La presentación oficial del nuevo poemario de Vera Moreno como la nieve, el fuego (Huerga y Fierro, 2023) tendrá lugar el miércoles 15 de noviembre a las 19.30 en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Callao (Madrid). Una lectura dramatizada coral con la participación del público y amistades del mundo del teatro, la música y la poesía. De nuevo la literatura será una fiesta.
Enlaces trabajos artísticos Vera Moreno oficial (Puedes conocer mi trabajo haciendo click sobre cada proyecto. Se recomienda iniciar sesión en Vimeo para visualizar algunos de los vídeos ).
Iniciativas culturales propias: Lunes literarios en Rivas, Poesía a domicilio canal youtube en tiempos de pandemia
Sobre mis libros: Booktrailer La naranja entera, Reseña gimnasio de los rotos, por Leonardo Reyes , Incluida en la antología ¡Basta!, proyecto internacional para combatir la violencia de género
Lecturas: Cuando las cigarras callan. Poema de la semana; Homenaje a Ángel González piano y voz. Lunes literarios en Rivas
Vídeopoemas de creación propia: Ese espantoso cuchillo; El sostén perdido; Hilando el hilo; Guerra biológica de baja intensidad
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