domingo, septiembre 6 2026

Historia de una familia dispar. cap. 9 by M. D. Álvarez

Marcus estudió el corte que Angie tenía en el brazo y salió disparado; tenía que encontrar un antiséptico. Había visto por allí cerca un árbol caído donde crecían ganoderma applanatum, justo lo que estaba buscando. Cogió cuatro setas de buen tamaño y regresó junto a Angie, Esperanza y Devastación, que, aún a su tierna edad, daba muestras de tener un valor inquebrantable. Había permanecido alerta, protegiendo a su madre y a Esperanza.
Marcus regresó trayendo una buena provisión de leña y los cuatro hongos. Preparó una fogata, puso a hervir un recipiente y trituró los cuatro hongos, dejando que cocieran. Cuando hubo cocido un buen rato, vertió el rojizo líquido en un vaso y se acercó a Angie.
—Mi amor, bébete esto, te aliviará —dijo Marcus, ayudándola a incorporarse. Ella bebió todo el contenido y, al cabo de 15 minutos, se encontraba muchísimo mejor.
Esperanza observaba cómo su padre se desvivía por su madre.
—Mi vida, ven, mi preciosa princesita, ya estoy mucho mejor —dijo Angie, al ver la cara de preocupación de su pequeña Esperanza, que gateó hasta los cálidos brazos de su madre.
Devastación se acercó temeroso, y Angie percibió el miedo en su pequeño. Tendió su grácil brazo hacia su hijo, que raudo se acomodó al lado de su hermana.
Marcus asistía con orgullo y algo de preocupación; el remedio era temporal, y tenía que llevarla a un hospital.
—Marcus, mi amor, no te preocupes, mi sistema inmunitario es fuerte y me recuperaré enseguida —dijo Angie, observando la cara de preocupación de su querido esposo.
Continuará…
M. D. Álvarez

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo