SE ALZA EL TELÓN
Están en la antesala de un calabozo, destellante de miseria y de hispanismo, media docena de personas que solo por el viso parecen casi personajes. Apenas los sostiene la ruina moral y el espanto, y sus carcasas humanas son el guardarropa de la inmundicia. Un guardia, sereno en su decrepitud, los va esposando, y les devuelve –ya enchironados– cierta dignidad.
—A ver, usted, don Max Estrella, ¿está ciego de verdad, o es solo un atrezzo suyo?
—Ciego he de estar, porque no le veo. A menos que usted no sea y yo no lo vea por eso…
—Por ingenioso se lleva estas pulseras… Y usted, señora Collet, su mantenida, ¡venga para acá!
—Vaya, lo de mantenida es una exageración muy exagerada. A duras penas, y cada vez más duras, como el pan prestado, puedo yo mantenerme con lo del poeta.
—Pan poco, pero ingenio sí que le cede su marido… Otro par de esposas para la esposa. ¡A la niña, Claudinita, sacadla de aquí y dadle un helado, a ver si la podemos librar de este espectáculo, que ya tiene bastante con el cotidiano de su padre! Pase, pase, señor don Latino…
—… de Hispalis, para más señas, mozo. No me quite alcurnia, que en estos momentos se echa en falta. ¿De qué se me acusa?
—De todo, para empezar.
—Será de nada cuando terminemos…
—Desfile. Y ceda el paso y el piso al señor Zaratustra, librero de profesión y mangante de afición. ¿Y ese nombre suyo?
—Lo debo a un filósofo. La sabiduría circula por caminos ocultos, guardia, pero sabe cómo hacerse evidente…
—Es evidente que usted sabe más que la filosofía, estafador mío, ande, agrúpese con los demás. ¿Y usted?
Se agrega un hombre con pelambrera y barba espesa, casi rusa. Lleva pelusa en el traje y el abrigo y lentes quevedescas, que dejan ver mejor unos ojos despiertos, siempre clavados en algo.
—Ramón María del Valle-Inclán. El autor. Así que suelte a todos estos pollos y préndame a mí, si acaso.
El guardia va a hacerlo, con toda su alma, pilla un brazo, y su muñeca, para agarrarle una de las presas de las esposas, pero va al encuentro de la otra mano y encuentra un muñón. Valle se escapa.
VANSE TODOS. TELÓN LENTO

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