Si una noche me llamas
quedamos a una hora
y cimbrea
otra vez tu mano mi cintura,
no la retires tan pronto como antaño
déjame disfrutar su reposo en mi piel.
Si me tiende la mano
y tus ojos perciben
los nervios que provoca
su tímida presencia,
Amor alado, atrévete
a conquistar la noche entre mis brazos.
Te entregaré la magia de la luna
si en susurros la pides al oído.
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