Todas en ellas.- Reseña de Lilith.- Silencio en el reino de la noche de María José Luque Fernández por Marisa Lozano Fuego

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Doña María José Luque Fernández es una autora prolífica y polivalente . En sus versos destacan la fraternidad, la ternura, la resiliencia. Loa a la pureza, la Naturaleza, canta con su voz y nos acaricia. Es una persona cosmopolita. Poeta. Narradora. Editora. Difunde de manera altruista y fraterna a numerosos autores y autoras como editora de la revista » Masticadores de Letras «.
Además de creadora, es difusora cultural. Promueve a los y las poetas , escritores y críticos literarios con una fraternidad y entrega infinita.
Le agrada que los demás crezcan, lo potencia. Gracias a ella, crecemos. Somos comunidad. Sus versos, a menudo, nos acarician y dan solaz , son como una especie de nana , una melodía, el rumor de un río.
En la obra que ahora comentaré, sin embargo, nos muestra otro registro diferente. Poderoso. Imperioso. Cuasidivino. Así es, existimos en contrastes , como los arquetipos de Jung, Luz y Oscuridad, como la Psicología Gestalt y el eneagrama de Claudio Naranjo. Así pues, en la autora y en todo ser humano coexisten marea y espuma, pétalo y espada. Dulce. Fuerte. Esplendorosa. Victoriosa. Así es nuestra Poeta.
Acuariana como yo, es creyente en la solidaridad y el arte. Su mente es abierta, humana, y acoge múltiples perspectivas y puntos de vista.  Ella es capaz de escribir sobre feminismo , playas, religión. Puede hacerlo con cariño. Puede hacerlo con furia y poderío, como en esta obra.
Exponente del feminismo y la figura de la deidad femenina como fuente de poder y vida, Lilith es un testimonio de carne y alma, de Pachamama y Cielo. De Infierno. De Gloria.  Lilith está en cada una de nosotras. El dolor, la oscuridad, la luciérnaga. El sentimiento.  El dolor. La nocturnidad. La revenge. La pureza. Un símbolo de las mujeres que a lo largo de la Historia han sido matriarcas. Antivírgenes. Súcubos. Diosas.
El relato de la mujer » demonio» o malvada ha sido utilizado múltiples veces en la Literatura para socavar la fuerza femenina. Como maniobra de descrédito o » gaslighting». Antiguamente, se creía que la mujer menstruando era una maldición. Sin embargo, la literatura vampírica reconoce la fuerza de la sangre como una fuente sagrada. La mujer es germen de vida. Los glóbulos rojos, poder. Las curanderas que elaboraban pócimas para sanar males y arreglaban la osamenta era acusadas de » brujas». Por su causa se malograban las cosechas y las personas sufrían. Eran , sin embargo, visionarias y sanadoras.
María Magdalena era relatada en algunas versiones como prostituta. En otras, se dice que fue un apóstol de Jesucristo.  ¿ Y si fuera ambas cosas? No es excluyente. Él dijo » tú has amado mucho». Quizá la recortaran de la foto de la Última  Cena por demasiado bella. Demasiado intensa.
También  decía Jesús,  en contra de la lapidación femenina, » quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. «.  La Iglesia de Jesucristo , la originaria, no era capitalista, no era machista, no era excluyente.  Estaba con los pobres y las prostitutas, con los ladrones, con los enfermos. Con los justos, con los » pecadores». El relato construido a posteriori por algunas  secciones relega el papel de la mujer a mero instrumento. Dominada. Con sexualidad sajada. Sometida. Indigna de administrar los sacramentos.
Sin embargo, la madre de Dios era una Mujer. Por lo tanto, la mujer es caudal de Vida Eterna.
La fe proviene del espíritu. Es pura. Un ángel es incorpóreo. Carece de ambición o género. No huele. No suda.  La materia se corrompe. Lastima. Y somos ambas cosas. Inseparables.  El primer Ángel rebelde fue Lucifer, expulsado al  Infierno por su desobediencia.
La prima » súcubo» o figura demonológica femenina fue Lilith, desterrada por lo mismo , por su desobediencia a Adán. El primer Hombre. Se ve que ella, en vez de darle la manzana, se la comía solita. Y no se la pelaba. Excusen la licencia poética. Lilith desobedeció, sí. El patriarcado y el dominio masculino. Como tantas otras que fueron quemadas en  la hoguera, vejadas, borradas de los libros de  Historia, lobotomizadas. Como tantas otras que escribían con seudónimo masculino, por no poder ostentar su verdadera identidad. Mujeres excluidas de oficios » masculinos». Mujeres borradas  a manos de hombres. Dejando de respirar.
No se trata de  hembrismo, no estoy defendiendo que un ser humano hombre deba ser sometido y llevado con collar de dómina. Cualquier radicalismo es negativo. Tampoco loemos ni apoyemos  el machismo, que socava, que mata, que desgarra. La igualdad es humanismo. Equidad. Es mirarnos unos a otros a los ojos y darnos la mano. Construir. El feminismo de la diferencia excluye al hombre. El feminismo de la igualdad incluye a todos los géneros. Los dos. Los tres. Los mil.
El temperamento es biológico, innato. El carácter es un constructo social , el fenotipo ( genética  y ambiente ) lo construye. Igualmente, la biología femenina y masculina es diferente en múltiples detalles. Pero el alma es el misma. Sin forma. Sin ovarios ni testículos. Y sí, se puede tener un sexo biológico y un género ( constructo social )  que no coincidan. Se puede ser cis , trans, homo, hetero, todos los seres humanos son sagrados. Todos los seres vivos lo son.
Walt Whitman , poeta , padre del verso libre, cuáquero del XIX, defendía la sacralidad de la naturaleza, de los ríos, mares, fuentes y animales. Sin templos. Sin intermediarios. El amor sagrado entre dos hombres. El amor. En suma. Como algo digno de reverencia. De culto.
Después, están las diversas religiones:  Budismo, cristianismo. Muchas.Marx decía que la religión era el opio del pueblo. Tal vez, precisamos seres más elevados en los que creer. Tal vez, ellos nos fabrican a nosotros. En Niebla, de Unamuno, el problema de la Metafísica y el libre albedrío ( lucha de poderes creador- creado) se pone de manifiesto.
La misma pugna tiene Augusto Pérez, personaje de»  nivola»,  con Unamuno, su creador , por la libertad y autonomía, que tiene el ser humano (Adán, Eva, Lilith en su origen) con Dios. Y los hijos con los padres. Sí, descendemos de una raíz primigenia. Tal vez, eso llamado espíritu. Después, la carne desea ser libre. El espíritu y el instinto pugnan, se oponen.
La fe es espíritu. Personal, íntima. Puede ser bella en comunidad.
La religión tiene leyes dictadas por seres humanos, por tanto, ahí entra la materia. Hay personas con vocación  pura. Otras, con ambición. Como en todos los campos de la existencia. Por eso a veces cuesta mantener la fe. Pero existe, en nosotros. En el ser humano. El escepticismo y bilogicismo, tb. Luces y sombras.  Carne y alma peleándose. Anhelándose.
La Lilith que nos propugna es deidad y humana. Carne y alma. Sufre. Siente. Celebra. Ama. Odia. Condena. Condona. Acoge. Materna. Apocalíptica. Sanadora. Todo en Ella, por Ella, para Ella.   Madre de la Humanidad. Instinto. Vida y no vida. Tierra. Fuego. Agua. Aire. Toda fuerza y dulzura. Materna. Soltera. Hermana. Libre. Amazona. Gata.
Doña María José Luque  nos propone un símbolo que encarna todo lo que los mortales e inmortales temen y aman. La independencia. La resiliencia. Lo efímero. La eternidad. Vértices de la femineidad eclosionando, envolviendo. Ternurando. Penetrando. Igual o más que un falo. Como un pétalo.
Versos libres, claroscuros rítmicos, sensitivos. Con asonancias, consonancias, armonía.  Plenos de música. De melodía. Loan lo humano, lo sacro y lo prohibido.  Cuestiona las estructuras establecidas. Lo » bueno», lo » malo» ‘ lo » veraz» y lo » incierto».
Ave, Regina, a todas las Lilith del mundo. Las maltratadas. Las sometidas. Las poderosas. Las vírgenes. Las golfas. Las insumisas. Las tiernas. Las que son toda en una. Prostitutas. Célibes. Tías. Madres. Hijas. Todas iguales, todas sacras. Camioneras, letradas, profesoras, campesinas, obreras, reginas celestes, carmesíes, creyentes, ateas, de todas las razas y edades.
El dolor de su Lilth es nuestro dolor. Su trïunfo, nuestro trïunfo. Su lágrima, la nuestra.
El feminismo de la igualdad , el intelectual, el de corazón,  incluye, instruye  y acoge. No secciona. No agrede. Iguala.  A veces, el sistema patriarcal enfrenta a las mujeres, como competidoras. Asimismo, daña a los hombres, los programa para no expresar sus sentimientos. Para » rendir» en lo erótico. El machismo anula la belleza de la libido femenina y ensucia el concepto  de amor romántico. Igual. Tierno.   Pero el machismo es asumido por hombres y mujeres. Hombres que someten a mujeres. Mujeres que compiten con otras. Es una actitud mental, no una condición biológica. La educación en valores ha de venir desde la base. Concienciar en la equidad es un trabajo constante.  Existen hombres feministas. Que maternan en soledad. Existen mujeres machistas.Que dañan a otras. Existen, indudablemente, muchas mujeres víctimas de la violencia machista. Tremenda lacra.
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La Lilith de Dña María  José está por encima de miserias, envidias, competiciones, sectarismos. Nace de un sentimiento puro y fraterno. Abraza la oscuridad. Resurge, como Fénix. Como lo hemos hecho tantas mujeres. Como lo hacemos a diario. Como lo hicieron y lo harán.
No es un temible demonio. De hecho, en  el Tarot la carta de » Demonio» simboliza instintos. Pasiones. El matiz pecaminoso se lo pone el ser humano. La carne es sentimiento. El alma es humo. Y existen, ambas, fusionadas en un cordón de plata que nos sostiene entre Tierra y Cielo. Lo femenino, lo poderoso,  no ha de ser temible. Para una Mujer. Para un Hombre. Para un Mortal ni para un Inmortal.
Es cierto. la Lilith de Doña  María José nombra las pasiones, la destrucción, lo humano. Pero es que todo ello es fruto nuestro. Negarlo sería insincero. Es una mezcla de deidad y humana. Por eso es dinamita. Por eso es sagrada. Nos entregamos y ofrecemos a  ella como lo haríamos con una tormenta, un crepúsculo. Aterrados. Absortos.
Nos encomendamos a ella como a una madre. La resiliencia de Doña María José es patente en cada uno de sus versos. Sufrimiento. Amor. Pasiones. Lealtad. Es una obra que no conoce medias tintas, grises. Provoca fuertes sensaciones. Admira. Mueve. Derriba. Enamora. Cuestiona.
Es un honor conocer este nuevo registro de esta Poeta,  Editora, Difusora Cultural y gran Mujer .
Conocía los dulces, los tiernos. Los que acunaban y acogían. Vislumbré siempre un alma fuerte y poderosa  en ella. Es incansable y generosa. Rotundamente sincera. Tiende manos en la sombra, cuando nos ve agotados. Cuando siente que alguien precisa luz. Lilith no es oscuridad, es Luz. O quizá ambas sean hermosas.
Todas somos Lilith. Todas hemos sido objeto de dolor o descrédito. Todas somos fuertes y poderosas. Volamos por encima de ello. Asimismo, somos esponjas de amor. De libertad. De lluvia. De pálpito.
Ave, Regina.
Salve, Regina.
Ave, María José.
Ave, Lilith.
Símbolos de mujeres fuertes, empoderadas e inmensamente sensitivas que se rebelan dulcemente contra un sistema injusto y germinan fuerza creadora, y bella.
«Entretejidas quedan las horas
en fraternal abrazo
eternidad presente
oscuridad latente
quedando silenciados los momentos».
«Lilith,  Página 19. Maria José Luque».
Tras la llamada de su reina,
se despliegan los guerreros,
sin estandarte visibles,
el color oscuro del acero se vislumbra
con el reflejo del brillo de la espada.
Con honor duramente libran batalla,
alzando a la Reina…. » Salve»..
Pág 6, Lilith, Maria José Luque.
Y los cuervos graznan,
amarilleándose los narcisos
que eclosionan la tarde,
desvestida la ninfa de la noche
calzan oleadas negro azabache
que acogen tu paseo,
Abrazándote.
Pág 25, Lillith, María José Luque
Sus versos, fuertes, poderosos, líricos, tiernos, nos refugian en un océano de espuma, una gruta infinita, bóveda celeste y agreste. Lilith nos acaricia y nos eleva. Infunde resiliencia y fe. En la Mujer. En la Luz. En la Tierra.
Doña Maria José Luque es un símbolo y una amazona. Una amapola. Un pétalo. Fortaleza. Dulzura. Como Lilith. Como nosotras.
Salve. Siempre. Reginas de la Lírica y del Verbo.
Sacerdotisas de lo Eterno.
Salve, Amor, Fuego, Aire, Agua, Tierra.
Porque somos todos los elementos, y en ninguno de ellos hay negrura. Sino aliento inmortal.
* Lilith ( del sumerio lilitu , es un figura legendaria del folklore mesopotámico. Respecto al folklore judío, remitiéndose al libro del Génesis, los cabalistas medievales elaboraron el relato de una primera mujer de Adán anterior a Eva, que fue » desterrada» por su desobediencia y convertida  en súcubo
(criatura infernal que engendra hijos con el fluido seminal masculino).
La Historia a menudo ha castigado la rebeldía y fuerza femenina. Aquí estamos nosotras para reivindicarlas con bravura, dulcemente, fieramente.
Gracias, querida y admirada Doña María José Luque, por hacerlo. Por hacernos contigo.
Mi admiración y profundo respeto.
@Marisa Lozano Fuego
@Ilustraciones de Lia NCL

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