En esta cotidianidad que impulsa la palabra,
testimonio de todos los abismos que deja,
centinela de la luz abriéndose paso
anunciando saludos en puertas abiertas,
en un caudal que aprende a recorrer el futuro
de pieles encendidas y montañas sedientas.
En esta cotidianidad tan repetida siempre
al pronunciar un hola,
como si fuese océano dispuesto al abordaje,
memorizando un nombre, unos dedos y una boca
sobre esa misma playa de abultado vientre.
En esta cotidianidad
de la que vendrá el camino nuevo,
la madera flotando que alimente a un bosque,
un empiece de letras echando el anzuelo,
las raíces al aire con su gloria impresa,
su cristal pulido, su incendio, sus cenizas.
Acabándose,
en esta cotidianidad saludos y despedidas
frotándose como dos piedras que echan chispas;
del fuego que vendrá hablaremos luego;
recuérdame en tu cama cuando duermas;
en tus sueños me verás caminando por el agua
aunque se haga de noche y no hable
y pueda perderte,
para al fin encontrarnos,
en la primera letra de cualquier abecedario
de todos los tiempos.
@José María Ysmer
@Imagen Pinterest
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