NADA IMPORTA by Carlos B. Cubeiro

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Caminando llenos de alegría, de gozo

la piel sudorosa bajo los ropajes

raídos por el aire, la erosión del tiempo.

Las botas reducidas a la nada

por las piedras mínimas,

por las piedras máximas de cada senda.

Los pies heridos, destrozados,

abiertos y sangrantes,

sangre que tiñe el polvo oscuro del camino,

bajo la luna y las estrellas que guían sus pasos.

Nada importa.

El sufrimiento es grande, llegar sin aliento.

Nada importa.

Pisar las losas frías o abrasadoras con los pies descalzos.

Nada importa.

Nada,

en sus corazones,

la mirada del Apóstol Santiago

que la espera impaciente

para sentir sus profundos abrazos,

sus lágrimas de gozo infinito

al culminar el Camino.

Nada importa

por sentirse envuelto en el humo  del incienso,

percibir en los oídos y en el alma

el movimiento imparable del Botafumeiro,

sintiendo en lo más hondo

los cánticos de bienvenida

aún con los pies ardiendo

aún con los dedos como témpanos de hielo

y las gargantas sin voz…

Nada importa.

Si al alzar la mirada

allí está el Apóstol Santiago.

Todo por cruzar el Pórtico de la Gloria.


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