miércoles, julio 15 2026

Voces.- Las niñas que no vuelven por María José Luque Fernández

Quiero hoy, hacer que la palabra se vuelva vida y que la cicatriz se abra por qué existen ecos ausentes que permanecen y que deben ser mentados. 

Es a través de los versos encadenados que se prende el despertar sin miedo ante un mundo en el que no se confronta el terror ya que continuamente se desciende a los infiernos de la memoria femenina. 

Un encuentro a través del surrealismo más crudo de todas esas grandes sombras de la historia que estuvieron en algún momento o durante toda su vida en ese infierno.- Elena Garro, Frida Kahlo, Sor Juana, Alfonsina Storni.- Presencias que delatan la verdad de los hechos, la historia aún presente en la vida de muchas mujeres. 

Acompaña en este paseo el terror gótico de Edgar Allan Poe que se aúna a la voz de Elena para denunciar.

Un diálogo inexistente, y penumbra y oscuridad…

La narrativa de terror y la realidad hiriente de las niñas que no vuelven. Escenarios de ausencias como ocurre con asiduidad en la Ciudad de México entre otros muchos lugares.

Yo, tú, ellas, nosotras utilizamos la escritura como si fuera la única forma de gritar sin ser silenciadas, una tesis entre el sueño y el surrealismo es una llave que deja una puerta abierta al susurro…

“La realidad es más terrible que mis cuentos” le dice Poe a Elena Garro y en esa herida abierta es donde el cuervo grazna y las mariposas son negras, ahí es donde nace este poema que hoy alzo desde el silencio.

@María José Luque Fernández

 

En la alcoba marchita de una muñeca de trapo,
las paredes respiran con boca de sangre,
y una risa de alambre se clava en la luna.
Un cuervo grazna el nombre de una niña sin rostro
mientras un gato de humo se lame la sombra.

Ahí donde Helena Paz Garro soñó con mariposas negras,
y Elena Garro tejía la lluvia en “La culpa es de los tlaxcaltecas”,
una mano sin cuerpo escribe en la neblina:
“No todas vuelven.”

Frida Kahlo sangra sus cejas como caminos rotos,
mientras busca a su hermana niña,
En la casa Usher de esta ciudad maldita,
un murmullo se arrastra por las grietas,
y un cuervo sobre un poste grita:
“Nevermore.”

Mientras marchan las sombras de las poetas muertas:
Sor Juana descalza sobre vidrio,

Alfonsina Storni  con su vestido coral
  y todas gritan en coro de agua negra:
“Nos silenciaron.”

Y entonces Poe aparece en la esquina,
fumando un verso de El gato negro,
con la paranoia colgándole del cuello
como un crucifijo invertido.
Le dice a  Elena Garro  —La realidad es más terrible que mis cuentos.
Ella responde:
—Por eso escribo desde los sueños
Andarse por las ramas” es la única forma de gritar
sin que te callen.

En las madrugadas rotas,
las niñas son ríos sin cauce,
que desbordan los vientres de las montañas.
Y  una luciérnaga se apaga en el útero del mundo

 Mientras recorren la avenida Reforma y  van vestidas de niñas de quince,
Aunque sus miradas tienen cien años de guerra
y sus silencios son el ronroneo del gato desde ese altar improvisado.
El cuervo picotea las flores secas.
Poe llora por dentro.
Frida vomita sangre azul.
Y Elena se pregunta…
La respuesta está en la herida abierta.
En la cicatriz que se forma cuando una niña vuelve.
En el poema que sangra, en el eco que se niega a morir.

aunque el mundo sea solo un cuervo  sobre una lápida.

@María José Luque Fernández

Esta es mi participación en el 5º Círculo Intl. de Poesía y Arte Mujeres Puños Violeta-Mi mundo surrealista de Fridas de Barcelona y el Mundo. Integrada en la antología.


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