La llamaron puta
antes de saber su nombre.
Nadie preguntó
cómo llegó hasta allí.
El hambre no suele interesar.
Cobrar por el cuerpo
fue la única llave
que encontró
para seguir respirando.
No vendió la mente.
No entregó la voz.
La vergüenza
no nació con ella.
La aprendió.
Más tarde vino la violencia:
el control,
el golpe que no deja marca,
la palabra usada como herida.
Siempre contra mujeres.
Siempre desde la cobardía.
Hoy no nombro al miserable.
No merece
ocupar espacio.
Me quedo
con la vida que resiste.
@Carmen Salas
@Imagen Pinterest
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