
Imagen tomada de Pinterest
Te ibas… y susurré canciones, aquellas que me cantaste de niña. Y oraciones, las que nunca permitiste que olvidara. Te recité poemas, los tuyos…, los míos se congelaron en mi garganta. Te conté secretos, esos que guardé en mi interior por si al sacarlos a la luz te pudiesen hacer daño. Te hablé al oído ante tu inminente partida para que te fueras escuchando mi voz, mientras la luna nos contemplaba consternada.
El claro de luna…, hoy el claro de luna desdibuja nubes y enlaza suspiros.
Noche quieta de sombras plateada.
En la espera del amanecer, se mece el sueño del insomne. Y el mío.
Mis pensamientos mariposean en las brumas que se entrelazan en mi mente enfebrecida de tristeza,
Sin descanso ni sosiego pienso en ti, En tu última palabra, en tu desnuda sonrisa, en tu mano abandonada sobre tu regazo.
En esa lágrima que descubrí resbalando por tu rostro, mientras el claro de luna te convertía en estrella.
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