A diez metros y veintiséis años una voz me endulza los oídos. Unos ojos me sonríen convocando la vida a rebato.
Y no quiero. O sí quiero o quisiera querer pero este espartano atardecer rebosante de vallas, lindes y fronteras diseña cepos …. Aunque pero sin embargo por ello o a su pesar, en su razón o contra ella, ese abrazo fronterizo suspende la legalidad y el calendario en los límites exactos de su tiempo y nada promete porque nada posee.
Y ese juego contiene una caricia en el alma tan acogedora como estimulante.
Conoce tanto la heráldica de la piel en primavera como las genealogías aviesas de la noche destemplada.
Sospecha que no se puede eludir la trampa sin sucumbir a sus encantos
Sabe que Fortuna bendice a veces a quien -a sabiendas- se entrega al disparate, con lucida descendencia.
Se sabe a dónde conducen las sendas conocidas y retumba la voz sabia de la abuela “de cobardes nada se ha escrito” tornada mantra.
Sabe y le duele que ha creído alguna vez prudencia el simple miedo y ha pagado serenamente las heridas de la cautela.
Y claro que quiero tener algo contigo: Un horizonte al mirar, una caricia que inaugure el alba… pero es mejor que no porque aunque la verdad siempre te hace crecer, hoy prefiero más que el sueño, la fantasía. Algo imagino de dónde te ha nacido ese afecto y creo saber cómo hacerlo crecer pero no haré trampas.
Sí: he imaginado mis manos en tu cuerpo, tu boca y la mía en un dúo mágico de susurros y dulzuras.
Puede que sea miedo a otro golpe. La costumbre no mitiga el dolor y su previsibilidad no mengua un daño que no quiero padecer nuevamente, porque sí: mis heridas ya no sangran pero es mejor no tocarlas.
¿Y si acaso esas dudas no desembocaran en lo que temo? ¿Sé lo que perdería? Si. Lo sé. ¿Y cuanto duraría con trescientas doce lunas de por medio? Hoy me cura más la ilusión de algo que, en tanto no llegue, aún puede ser y sería perfecto, que una certeza que en su propio parto prologaría el ocaso.
Hasta sé quien me va a reñir por dejarlo pasar, que no más me sobrevuele. Lo que él acaso aún ignora es que evitarte un dolor me acuna el sueño de esta noche y el de dentro de diez años aunque venga con alguna destemplanza.
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