Cada noche, antes de dormir, proceso mi ritual de descanso: sacudo la cama, quito la sobrecama de un lado y me introduzco hacia la derecha después de apagar la luz principal de mi habitación; acto seguido, enciendo la lámpara de mesa y juego una partida de sudoku, hasta que silencio y agradezco por un día más y otro que vendrá.
El espejo de mi ropero ocupa toda una puerta de las cuatro que tiene y refleja solo un cuerpo agotado, con líneas de tiempo impregnadas en casi todo el cuerpo. Sonrío triste, porque siento que falta algo y al mismo tiempo, siento que he logrado casi todo lo que me propuse.
Es extraña esta soledad que he aprendido a habitar; porque solo estoy acumulando recuerdos y anhelos que dejan una estela de humedad, vacío y añoranza. Pero es lo que quise (o me quitaron), no lo sé.
Y más extraño aún es que, apenas me recuesto y giro. Siento que alguien más se posa a mi lado. Se inquieta y se hunde el lado del colchón. Cuando volteo para ver qué hay detrás de mí, noto un desierto húmedo, más nada. También escudriño hacia el espejo y la tenue luz de la lámpara solo refleja oscuridad. Estoy solo como hace años lo estoy.
¿Quién eres? —pregunto, como si esta alma me contestara.
No sé si es hombre o mujer, no sé si ha sufrido o sigue haciéndolo. A veces oigo pasos arrastrándose o que la puerta se entreabre. Sin embargo, pese a los eventos que ocurren cada tanto, no ha pasado a mayores.
Quisiera saber si alguien ha muerto allí o me ha seguido de algún otro lado.
He dejado hojas y bolígrafo por si quisiera dejar algún mensaje, he dejado también letras con imanes por si forma alguna palabra, tal vez su nombre, qué quiere o qué puedo hacer por esta alma que no descansa.
Un amigo que es Testigo de Jehová me ha dicho que la muerte no existe, otro amigo que no tienes raíces religiosas me dijo que contrate a un espiritista y que filmemos para subirlo a YouTube —sonriendo entusiasta. Pero creo que este fantasma es amigable, quizá es solo un alma que busca paz.
Tampoco puedo asegurar que solo está protegiéndome, ya que, cada mañana encuentro la misma fotografía caída en el mismo lugar, aunque la dejo cuidadosamente apoyada sobre el mostrador antes de dormir.
No tengo miedo, pero sí siento que hay algo más ahí. Porque a veces siento que algo me rodea o me cubre con la colcha cuando me destapo mientras duermo.
¿Será un vínculo paralelo de yo con mi otro yo? ¿Será una especie de protección espiritual? ¿O será algo que luego se transformará?
Por ahora solo dejaré que me acompañe y si algo más sucede… lo sabrán.
©2026 Marcos B. Tanis.
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
+ There are no comments
Add yours