«Nuestras cicatrices, nos hacen saber que nuestro pasado fue real» (Jean Austen)
A veces las cicatrices están metidas en un cajón antiguo. Aunque los pisos modernos esquivan a estos cajones, dejados para guardar aquello que molesta o es impertinente. Las series o películas usan este artefacto mental para llevarnos a mundos donde la familia o, una madre, o un padre descolocado, guardaban algo impreciso y oscuro.
No abriremos un cajón esta mañana. Es lunes y sería demasiada carga. Pero si mencionaremos que hurgar allí donde algo duele, puede servirnos para crear nuevas colecciones de una manera interesante de vivir.
Imaginemos que este lunes es como un cajón antiguo y nos cuesta abrirlo. ¡Hagámoslo! Es una manera de comenzar la semana, dejando una antigua cicatriz detrás.
Escucho al escribir como mi nieto pronuncia a lo lejos: ¡papa! ¡Papa! ¡Que extraordinario es meterse en la figura paterna! Allí muchos Sapiens tenemos historias diferidas referidas al amor, el odio, o la imaginación.
Yo tengo los míos, y hoy intento recordarle —a él— más humano, o sea con sus millones de errores.
Buen lunes, estimados.
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