lunes, junio 8 2026

AYER by María José Neira

AYER

Ayer,

una palabra preñada de terciopelo y espinas

que liba ambrosía e inocula veneno.

Ayer,

el aliento que suena en las piedras del fondo,

en las hojas caídas de chopos,

tiñendo el paisaje de ocre y melancolía.

Ayer,

eterno verano fugitivo,

hiriente luz de agosto

que en el agua destila nostalgias,

vestigios de lo que fuimos.

Es voz luminosa de jóvenes desnudos

retozando radiantes, reverberando,

ajenos a la vida,

que se escapa por otro rincón.

Puedo oler su música desde la baranda

y acariciar el fuego de sus cuerpos dorados,

mas luego amanezco perdida

 en la triste memoria marchita

de mis años sin ti.

Ayer

éramos otros en este mismo lugar,

los torsos púberes sobre la hierba

y gotas de agua

sobre la piel medrosa.

Hoy

nuestras almas se enredan,

destinadas a encontrarse sin fin

en el mismo remanso del río,

cinturas huérfanas de abrazos,

sin dueño,

buscando vestigios de un amor fugaz

bajo los arcos del puente,

atrapados en un bis infinito.


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