AYER
Ayer,
una palabra preñada de terciopelo y espinas
que liba ambrosía e inocula veneno.
Ayer,
el aliento que suena en las piedras del fondo,
en las hojas caídas de chopos,
tiñendo el paisaje de ocre y melancolía.
Ayer,
eterno verano fugitivo,
hiriente luz de agosto
que en el agua destila nostalgias,
vestigios de lo que fuimos.
Es voz luminosa de jóvenes desnudos
retozando radiantes, reverberando,
ajenos a la vida,
que se escapa por otro rincón.
Puedo oler su música desde la baranda
y acariciar el fuego de sus cuerpos dorados,
mas luego amanezco perdida
en la triste memoria marchita
de mis años sin ti.
Ayer
éramos otros en este mismo lugar,
los torsos púberes sobre la hierba
y gotas de agua
sobre la piel medrosa.
Hoy
nuestras almas se enredan,
destinadas a encontrarse sin fin
en el mismo remanso del río,
cinturas huérfanas de abrazos,
sin dueño,
buscando vestigios de un amor fugaz
bajo los arcos del puente,
atrapados en un bis infinito.
Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.