Él dice «Aquí están tus cosas, creo que no se me olvida nada», pero en realidad quiere decir «No me dejes». Ella dice «Habrás metido también las fotos del viaje a Australia», pero en realidad quiere decir «Me quedaré, si tú me lo pides». En los ocho metros del angosto pasillo que va del salón a la puerta, ambos sostienen por una de las asas la bolsa marrón. Al llegar a la puerta hay un leve, casi imperceptible roce de manos. Luego, todo el peso de la carga pasa a ella. Él abre. Ella sale.
Ambos se quedan muy quietos unos segundo al otro lado. Nada ocurre.
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