Hace muchos años, cuando los humanos recién empezaban a existir nacieron dos gemelos a los que llamaron Santa Claus y Krampus.
Al nacer, trajeron consigo una profecía, la cuál decía que el niño nacido del último rayo de luna sería el que traería felicidad a cada hogar existente.
Todos pensaron que fue Santa Claus, aunque él nacio con los primeros rayos de sol, igualmente nadie pareció tomar eso en cuenta.
Trataban a Santa Claus como si fuera un dios, sin saber que en realidad Krampus era aquel del que la profecía hablaba.
Con el tiempo Krampus empezó a odiar a todos, nadie le tomaba en cuenta, ni si quiera su hermano, todos parecían odiarle. Se sentía desplazado, se sentía solo.
Cuando Krampus cumplió los once años, decidió hacer algo con lo que lo tomarían en cuenta. Determinó que si las personas no lo alababan, temerian la sola mención de su nombre.
Empezó masacrando a una familia entera, una familia que siempre le trató mal. Esa fue la primera Navidad en la que hacía aquello.
Cuando todos despertaron, el pánico cundió, de momento nadie sabía que había sido él, jamás pensarían que el hermano del gran Santa Claus hiciera eso, por lo que lo utilizaría a su favor.
La siguiente Navidad decidió matar a otra familia, pero en vez de dejarla en su casa, dejó lo que quedaba de ellos por todo el pueblo, quedándose la cabeza de uno de los integrantes de aquella familia para su siguiente paso.
Al amanecer, alarmados por lo que estaba sucediendo, hicieron una reunión de urgencia.
Krampus decidió por fin darse a conocer, por lo que cuando todos se encontraban hablando sobre lo que había ocurrido, el entró con la cabeza que escondió en la mano.
Todos giraron asustados a mirarle.
-Krampus, hijo, ¿qué haces? Suelta eso.
-Bueno, mamá – sus palabras estaban llenas de un gran rencor y odio -, ¿tú que crees que hago?
Krampus tiro la cabeza al suelo y empezó a dar vueltas al rededor de todos, llevaba una sonrisa tan escalofriante que dejaría congelado al mismísimo diablo.
-¿Por qué no hacemos esto más interesante? – nada más decir aquello, varios peluches y juguetes empezaron a perseguir a todos, salvo a los padres y el hermano de Krampus.
Él se los quedo mirando, para después empezar a acercarse, de un segundo a otro, su madre se encontraba en el suelo sin vida.
Su padre intento correr, pero tuvo la misma suerte que su esposa.
Krampus, se acercó a su hermano, después de analizarlo sólo dijo unas simples palabras.
-Esto es sólo el principio hermanito.
Y se fue de allí, dejando atrás un pueblo masacrado que pedía clemencia.
Irónico, pedían ser salvados de algo que ellos mismos consiguieron con sus propias acciones.
@Noelia Calvo AKA Lia NCL relato e imagen
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