Estoy condenada
a ser siempre el menos
de los más para mí.
Estoy condenada
a ocupar menos
de lo que ocupan
otros para mí.
Estoy condenada
a ser una segunda opción,
a nunca ser una prioridad,
a nunca estar en equidad.
Estoy condenada
a ser siempre poetisa
y nunca una musa,
no porque espere
ser objeto de creación
para un artista,
sino por ser objeto
de orgullo, pasión, admiración
para con quien comparto la vida.
Estoy condenada
a tener un corazón
más grande
que el del resto,
y a partes iguales
me honra,
pero también
me escuece
y me entristece.
Estoy condenada
a nunca ser inolvidable
para nadie,
estoy condenada
a parecer tan sólo
un bache;
estoy condenada
a ser inseparable
tan sólo de mí misma,
a ser la causa de huida,
o como víctima de jauría.
Estoy condenada
a ser más pequeña para los demás,
aun cuando soy más grande
que como mínimo, la mitad;
y eso me crece,
pero también
duele,
supura,
y lentamente, me adormece.
@Ángela «Angy» de la Fuente
@Alphacoder.com imagen
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