Uno de los puntos clave para demostrar la consideración que tenían las mujeres en el Antiguo Egipto es su posición en los oficios religiosos, dado que en una civilización tan marcada por la religiosidad, como todas sus contemporáneas (y como lo seguirían siendo muchas de las que le siguieron), el estatus de la mujer en el oficio sacerdotal es claramente un posicionamiento sobre su importancia en la sociedad. La importancia, consideración y funciones de las sacerdotisas egipcias no tiene comparación ni en su propio pasado ni en este futuro incierto respecto a la religiosidad y las mujeres.
Las mujeres podían alcanzar funciones sagradas de todos los niveles, incluidos cargos altos. La principal sacerdotisa, por encima de cualquier otro cargo, era la propia reina, la Gran Esposa Real, autoridad sobre todos los cultos. Tenía sacerdotisas en cada ciudad a las que encomendaba las labores litúrgicas dándoles diferentes cargos y ocupaciones.
Además, a veces estos cargos, ritos, trabajo en templos y festividades las realizaban sacerdotes y sacerdotisas, quienes ocupaban su papel sin competencia ni rivalidades sino que trabajaban para completar una compleja red espiritual que precisaba del trabajo y la presencia de todos.
No obstante, recordamos una vez más que la civilización egipcia duró más de tres mil años por lo que si se hace un recorrido exhaustivo resulta obvio que su importancia varió mucho a lo largo de esa historia, en la que tuvo momentos en los que las sacerdotisas no tuvieron tanta relevancia como en el Reino Antiguo y otros en los que su status alcanzó niveles análogos a los masculinos como en el Reino Nuevo, época en la que se crea un segundo título para nombrar a la Suma Sacerdotisa, la llamada Divina Adoratriz de Amón; se trataba de princesas y tenían en sus manos un gran poder tanto religioso como político ya que gobernaban todo lo que estaba bajo potestad del templo e incluso llegaron a cobrar impuestos.
¿Cómo se llegaba a ser sacerdotisa?
El acceso de la mujer a las escuelas sacerdotales se realizaba por designación, aunque fue cambiando con el tiempo para ser un puesto hereditario, que podía ser heredado a través de la madre pero también podía ser heredado por vía paterna.
Las mujeres que querían ejercer cargos sacerdotales podían acceder a las enseñanzas necesarias para ello impartidas en los diferentes templos, sin diferencias con sus homólogos masculinos y sin necesidad de ser autorizada o de tener un intermediario masculino.
También podían ejercer dentro de la espiritualidad siendo esposa de algún cargo religioso con el que compartía oficio o al que ayudaba en el desempeño de sus funciones.
Tareas de una sacerdotisa
En los comienzos de la historia egipcia casi todas las mujeres relacionadas con los cultos estaban vinculadas a los rituales de Hathor y de Neith, principalmente por su importancia como diosas relacionadas con la creación y el “papel” de la femineidad. No obstante, había sacerdotisas de otras divinidades, incluidos dioses como Path y Thot, entre otros muchos. Incluso se sabe que no tenían exclusividad sobre un dios o templo y podían dedicarse a más de un dios, alternarlos, cambiar de templo, etc. Del mismo modo, inicialmente sus funciones se centraban en el culto funerario y fueron ampliándose hacia otras funciones, participando activamente en las liturgias. Tuvieron su máximo exponente en la “Esposa del Dios” (inicialmente honorífico y no reportaba responsabilidad sacerdotal alguna). Llegaron a oficiar en los jubileos, coronaciones, ritos de purificación, ofrendas y en multitud de actos públicos.
Dentro de los cargos asignados a las sacerdotisas existían, al igual que en el caso de los sacerdotes, diferentes rangos. Las sacerdotisas de alto rango coordinaban todo un equipo, entre los que estaban incluidos los encargados de la tierra que le era asignada. Estos trabajos incluían encargarse de que los ritos diarios fueran realizados, las festividades que correspondieran a su templo, ocuparse del personal…
Dependiendo de su título estarían encargadas de diferentes partes del culto y/o de momentos concretos celebraciones, que casi siempre estaban fuertemente vinculadas a sus creencias religiosas.
Los misterios de Hathor y sus iniciadas
Hathor fue una diosa muy polifacética cuya aparición en la historia de Egipto se remonta a época predinástica. Diosa del amor, la belleza, la alegría y la maternidad aparece representado muchas veces con forma de vaca con estrellas en ella, mujer con cabeza de vaca y más adelante con cabeza de mujer con un par de cuernos con el disco lunar entre ellos. Favorecía los matrimonios y su bienestar. Con el tiempo asumió el papel de recibir a las difuntas del mismo modo que Osiris hacía con los difuntos.
En época ptolemaica existía un grupo de mujeres encargadas de celebrar los misterios de Hathor cuyos ritos sabemos que comenzaron mucho antes en su historia. Este grupo estaba compuesto de siete mujeres que tenían como función alejar el mal, conservar la armonía y favorecer los nacimientos y lo que los rodea. Estaban dirigidas por una de ellas que ejercía de superiora, que coordinaba los ritos y portaba un cetro. Llevaban vestidos adornados con cintas rojas que usaban para realizar siete nudos con los que conseguían retener al mal.
Mujeres, música y religión
Tanto las sacerdotisas de Hathor como otras sacerdotisas de todo el país tenían una fuerte relación con la música, que usaban en muchos de sus ritos y que formaba parte constante del culto. La música no era exclusiva de las sacerdotisas pero todas las sacerdotisas se formaban en ella. Consideraban la música un modo de acercarse a las fuerzas mágicas.
En todas festividades, repartidas a lo largo de todo el año, había presencia de instrumentistas sagradas. Estas tocaban el arpa, la lira, pandereta, tambores, la flauta… Las sacerdotisas solían portar también sistros, un instrumento en forma de herradura, con un mango y varillas metálicas para chocar con el marco que se agitaba a modo de sonajero y que habían aprendido a usar durante su formación. Eran frecuentes también los cantos, de los que tenemos constancia incluso de su letra.
Lo mismo ocurría con la presencia de la danza. El baile, un oficio más, llevado a cabo por mujeres de gran belleza en todo tipo de eventos incluidos los ritos para las divinidades y los funerarios.
Sin salirnos del apartado musical y continuando de algún modo en el mundo del arte, podríamos incluir la teatralidad de las plañideras. Se trataba de mujeres que acompañaban las comitivas fúnebres mostrando el dolor de la muerte, llorando, gritando y entonando cantos fúnebres.
El fin del status de las sacerdotisas
Son muchos más los ejemplos y funciones de las sacerdotisas, que se registran a través de toda la historia del Antiguo Egipto. En ellos se constata la importancia que llegaron a tener y su consideración social desde el comienzo de su historia hasta sus albores. Su declive comienza con la entrada de los Ptolomeos en Egipto momento de cambio negativo para la importancia y consideración de las mujeres en el país, dado que se las igualó al valor que tenían en la cultura invasora. Como consecuencia el status que habían conseguido a lo largo de su historia se fue perdiendo, al igual que aquellos derechos que habían alcanzado.
Elvira Martínez Ropero. Escritora
Nací y crecí en Trobajo del Camino, León. Estudié Filología Hispánica en la Universidad de León, completando estos estudios con el CAP y un Master de Literatura Comparada. He participado en varios congresos de la Sociedad Española de Humanistas y en algunos recitales de poesía, afición que desembocó en la publicación de mi poemario Luciérnagas en el desierto y que ha impulsado mis ganas de seguir creando versos. La predilección por las culturas antiguas nunca ha salido de mi formación, desde el estudio de lenguas antiguas: latín, griego, hebreo, egipcio e incluso un poco de sumerio; hasta la obtención del título de Egiptología del Museo Liceo Egipcio de León. Mi carrera profesional se ha volcado en la enseñanza de Lengua y Literatura en secundaria y bachillerato. También estoy trabajando en el Museo Liceo Egipcio de León en la traducción de textos jeroglíficos con un maravilloso equipo, así como realizo en el mismo una visita teatralizada nocturna que escenifica los ritos de muerte y resurrección del Antiguo Egipto.
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