viernes, mayo 15 2026

COPIA DE SEGURIDAD by David Santaolalla

Para el relato de hoy he tirado de mi lista: «Ideas Relatos». Es donde apunto las ideas que me van surgiendo a lo largo del día pero no puedo desarrollarlas en ese momento. Pasado un tiempo miro esas notas y no tengo ni idea de lo que significan. Es un problema, en definitiva, de la memoria.

 

Pérdida de memoria

Abel es una persona metódica y organizada en su trabajo de bibliotecario. Otra cosa muy distinta es en su casa. Más bien todo lo contrario. Como si quisiera compensar el desequilibrio de la entropía del universo. Si en un sitio hay mucho orden, en otro debe haber una cantidad igual de desorden. A pesar de ello, Abel se promete a sí mismo todos los años ordenar sus cosas. Cada tres meses se propone ordenar la ropa de invierno y separarla de la de verano. Se lo propone, pero no lo consigue. No le da tiempo. Las estaciones pasan cada vez más rápido.

Abel tiene una antigua maleta de piel en el trastero. La maleta que le dio su madre cuando se marchó de casa por primera vez, para hacer la mili. En esa maleta ha recopilado, a través de los años, fotos, cartas, folletos, entradas de cine y de conciertos y otra variada documentación. Información que ha guardado con la intención de “recordar” los buenos momentos, los familiares fallecidos, los amores extinguidos, los viajes… en fin: la vida vivida y que no volverá. Esa maleta es su memoria.

“De hoy no pasa”. Abel, haciendo acopio de valor, se ha comprado un escáner tamaño A4 que estaba de oferta en Carrefour. No le costó mucho conectarlo al PC y hacerlo funcionar. Se preparó un descafeinado y se dispuso a pasar la tarde del moscoso “escaneando” como un loco. El proceso tardó menos de lo esperado, en menos de seis horas tenía fotos y documentos procesados, almacenados y vueltos a guardar en la vieja maleta.

Pasó los dos moscosos restantes revisando los archivos del disco duro. Organizó la información en carpetas. Primero por tipo de documento: fotos, folletos, eventos y varios. Después por años. Y finalmente por contenido: viajes, familia, médicos, estudios, finanzas… Parece que ya lo tenía todo controlado. Toda la información de la maleta bien accesible en su ordenador de sobremesa. Aquella noche durmió como un bebé, con la tranquilidad del trabajo bien hecho.

Sin embargo, a Abel todavía le faltaba algo. A un compañero le había pasado algo horrible. Una tormenta, un corte del suministro eléctrico y el disco duro de su ordenador había muerto. Imposible arrancarlo. El informático le preguntó si tenía “backup”.

            —¿Cómoo?

—¡Copia de seguridad!, hombre.

—¡Ay!… ¡Noo!

Abel empezó a temblar. Y no dejó de temblar hasta que se compro una “tarrina” de CDs. Bueno, tres porque estaban en oferta. Y se pidió otro moscoso para hacer “backup” de todos sus datos. Hizo una copia de seguridad en doce discos. Y, por si acaso, otra en otros doce. Guardó la primera en el trastero, junto a la maleta de piel. La segunda la dejó “a mano”, por si la necesitaba. Abel respiró tranquilo.

A medida que Abel se informaba más sobre los métodos de copia de datos informáticos, más se desazonaba. La fragilidad de los CDs le convenció de pasarse al DVD. Compró una disquetera nueva y un cargamento de DVDs. Realizó, esta vez tres copias de seguridad, que le entraron en tres discos cada una. Más seguridad y menos discos.

No satisfecho con los DVDs aprovechó el “black friday” para agenciarse un disco duro externo, en el que copió todo el contenido del disco duro interno de su ordenador. Y después del fin de semana, en el “cyber monday” compró otro disco duro por si las moscas. Esta última copia de seguridad la llevó a casa de sus padres para que se la guardaran. Nunca se sabe.

Puede estropearse el disco duro del ordenador, que los CDs se deterioren, que los DVDs se corrompan, que el trastero se inunde, que la casa se incendie, incluso que caiga un meteorito en la casa de sus padres. Así que Abel tuvo que dar un último paso: subir sus datos a la nube.

La conexión con internet estaba al rojo vivo. Subiendo datos a Google Drive, luego a Dropbox, más tarde a iCloud, a la nube de Amazon, a la de Microsoft, a la de Movistar, a la de…

Abel es una persona metódica y organizada, algo hipocondríaco y bastante maniático. Hoy ha decidido apagar definitivamente el ordenador, traer la maleta de piel a su habitación y volver a leer los libros en papel de su estantería


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