lunes, septiembre 7 2026

RENACER by Luís María Compés

 

Miras desde tus cenizas los rescoldos

de una evaporación flamígera del empecinado error vital.

Buscas con la sonrisa de hielo cauterizar la herida que causó la muerte,

la ausencia que corroe los días de niebla que juguetean

con las ventanas que cerraste para que el dolor no escape de tus entrañas.

Caminas con pasos que no marcan huellas en el barro,

eres la sombra que no tiene un cuerpo que la proyecte,

fantasma por el que claman los retoños de la primavera de tu vientre

y el tronco que sustenta las vigas del presente

con las telas de araña que la falta de lucidez teje.

Se escuchan los trinos de las pequeñas aves

en la inocencia de haber mamado de tus senos.

Hay un sordo ruido que reivindica que despiertes,

no hay días suficientes para ser vividos sin festejo

ni lágrimas válidas para resucitar a los ángeles tras la hégira.

Toma la sangre de los que ascienden las montañas silentes

sin permitir a la queja tener onomástica.

Apoya la debilidad de las noches de insidia en las alas

de los guerreros que luchan por las raíces.

Si la existencia es penumbra con garras afiladas

ponle farolillos que gasten la furia

como cera derretida de la vela insomne.

Merece la pena ser fruta jugosa

capaz de saciar el rosario que amanece con pertinaz luna

de sueños e ilusiones por alcanzar.

Cuando la pesadilla te cubra con sábanas de coraza,

descubre tu imagen en el espejo; él será,

el único al que tú sabrás escuchar.


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