miércoles, junio 10 2026

La muerte de Anne de Gema Albornoz

                                                                   A Anne Sexton Oh Anne, Oh Anne con un ramo de flores llenas de gusanos, con una madre entrometida con un alud de plegarias oscuras a un ser divino que sale por tu boca, con dos versos, dos disparos vagando sin control en el cuarto de juegos, con tus ojos embriagados, con tus brazos cargados de oraciones mudas y ponderosas. Oh Anne, Anne ¿dónde fuiste después de escribirme desde Massachussetts? ¿Qué palabras enaltecías, en cuáles creías y cuáles predicadas como un buen pastor? ¿A qué cielo miraste para que amaneciera un poco más temprano? Dime, ¿por qué recreabas a la muerte de tu cuerpo y hablabas con la lengua afilada por un Martini extra seco? Viajabas en taxi de la muerte al cuerpo del cuerpo a la muerte. Cualquier trayecto a casa pasaba por ellas. Oh, Anne, recuerdo dos versos seguidos un tamborilear de oídos un susurro más allá del Edén. Y mis ojos recorrían en cada línea una vieja pesadilla recurrente en los días oscuros. La reina de la muerte y el cuerpo no está. Despierto con la paciencia de un niño que viaja por tus líneas por tu cuerpo, por tu muerte.

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