sábado, julio 18 2026

EL CUENTO by Daniel Cuñarro

     Nadie es original en los concursos de relatos navideños. Cuando a un autor se le pide que hable de la Navidad solo escribe acerca de muñecos de nieve. ¿Dónde ha quedado la singularidad? Asociamos el invierno y la Navidad con los muñecos de nieve y es comprensible. Pero ¿es que no existe nada más? Doce cuentos navideños presentados a este concurso y todos tratan de lo mismo. ¿Por qué no contar, por ejemplo, la historia de una regalo perdido? ¿O el robo a una fábrica de turrón? Queda demostrado que la imaginación recorre el sendero marcado por dos bolas de nieve y una zanahoria. La inventiva está masacrada, asesinada por los atajos habituales. Se ha perdido la genialidad y esa lucha por destacar, por alejarse del rebaño y gritar ¡basta!, yo no quiero ser otro creador de muñecos de nieve, yo quiero ser un revolucionario de las palabras, el Dickens que deja a los muñecos de nieve para los mediocres y obtusos. Yo escribiré sobre los sentimientos de un árbol de Navidad, hablaré de la nostalgia de los deseos, de polvorones mágicos y bolas de nieve envenenadas. No, no seré como la mayoría y destacaré por encima de ellos no para ganar este concurso, sino para demostrar al mundo que soy el último bastión de la literatura navideña, el defensor de la originalidad. Gritaré ¡abajo los cuentos de muñecos de nieve! Abajo las almas pusilánimes que solo ven zanahorias y bufandas. Pero ahora es mi obligación abandonaros. Acabo de perder dos botones y empiezo a derretirme porque, al fin y al cabo, no soy más que otro muñeco de nieve encerrado en un cuento de Navidad.


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