Recuerdas aquella dócil y tranquila tarde
cuando el alma se dormía bajo los almendros
el primer sueño era la vida, nuestra vida entera.
Ahora se incrementan las consecuencias
de esta suerte que padezco: el insomnio.
Tu promesa olía a eternidad: a círculos.
Tu sombra a largos minutos de luz.
Aquella tarde todo se ceñía de rojos y purpura
y nos creíamos, en el amor, completamente eternos.
Entonces las épocas de miel y medialunas
se convierten en ediciones completas.
Atravesamos el paraíso en los pétalos
de una flor, en las alas de una mariposa,
en los sueños de solo dos horas después
de momentos de amor y pasión.
Utilicemos la noche para escribir, la noche
para soñar en las palabras lo que vivimos;
en este mundo extenso que es solo nuestro,
un desasosiego que solo nosotros toleramos,
con su irritación, en el aire que nos despierta,
que me despierta sin el engaño de la lejanía,
sin la pesadilla del adiós de un aeropuerto.
Utilicemos la noche como aliada: cómplice,
de nuestra cama, de nuestro cuerpo, de todo
lo que es nuevo en nuestra piel.
@Guadalupe Cisneros Villa poema
@Imagen Pinterest
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