Grabo en la palma de la mano
sobre este escritorio una historia:
mi abandono, infinito acoso, y mi muerte.
Ya no tengo patria, ya no tengo lengua.
Me he hecho tan triste como ella,
como esa página en blanco.
Ya no hay tiempo de abrazos
solo las viejas ediciones de una niña;
de una antigua vida tomada de la calle.
He querido volver a esa reseña
a la ruta de los caminos sin complicaciones.
No hay desgracia como la palabra robada;
no hay más desgracia que el hambre,
que la sed,
pero hoy ni las piedras se dignan en hablar.
@Guadalupe Cisneros Villa poema
@imagen IA
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