sábado, julio 18 2026

La leyenda del pozo de las almas perdidas por María José Luque Fernández

Cuentan por ahí que, en lo más hondo de un bosque que ya nadie recuerda, hay un pozo hecho de mármol negro donde la luz de la luna nunca se atreve a entrar. Los que se han acercado aseguran haber escuchado susurros entre la niebla, como si las almas atrapadas allí siguieran llorando porque nunca encontraron descanso.

La historia dice que un rey antiguo, completamente obsesionado con vivir para siempre, mandó a construir ese pozo. Y en su locura, le entregó el alma de la persona que más amaba a las sombras, esperando que a cambio le dieran la vida eterna. Pero los dioses no solo le dieron la espalda, sino que lo castigaron con algo aún peor: lo dejaron atrapado para siempre dentro del pozo, vigilado por un cuervo con ojos tan oscuros como el abismo.

Desde entonces, cualquiera que se acerca demasiado siente cómo el aire se vuelve gélido, como si te raspara la piel. Dicen que si te atreves a decir su nombre en plena oscuridad, el pozo te contesta… con un eco lejano. Y al día siguiente, pum, desapareces. Como si nunca hubieras estado ahí.

Nadie sabe cuántas almas se ha tragado ya ese pozo. Pero si alguna vez estás solo en una noche helada, quédate quieto y escucha. Tal vez oigas el murmullo de los que bailan con la muerte, susurrando con voces congeladas el destino de los que fueron olvidados.

@María José Luque Fernández

@Imagen generada por IA


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