La senda se hacía más y más estrecha en medio de la niebla que venía con la brisa atlántica. Los árboles alargados hacia el cielo difuminado flanqueaban aquella entrada, entre muros de ladrillo cara vista. Sólo dos farolas de pálida luz amarilla intentaban alumbrar el lugar sin lograrlo.
Alguien se acercaba, sus pasos hacían ruido sobre la grava, que se unía al croar de las ranas de una cercana charca. El óxido hizo crujir la puerta enrejada al abrirse, rozando toda suerte de hierbajos sumamente crecidos por el abandono. Los zapatos negros del número 46 avanzaban entre la niebla por los estrechos senderos rectilíneos que separaban lápidas de otras de los nichos, mientras las zarzas crecían sobre muchas de ellas. Al fin, se detuvo delante de una losa de mármol negro. En ella se leía, con dificultad por el paso del tiempo, » Aquí descansa para siempre el profesor y poeta, D. Pedro Silvestre Llanos, Fallecido el día 2 de Mayo de 1808, mientras navegaba en su velero a pocas millas de la costa»
La suave brisa crecía en intensidad y movía las decenas de eucaliptos que rodeaban el muro. La luna nueva se hizo un hueco entre la niebla para iluminar la lápida del poeta, la única limpia de zarzas y malas hierbas. La respiración se hizo entrecortada y cada vez más lenta. Su corazón comenzó a bombear cada vez con menos fuerza hasta detenerse. Su cuerpo con los pies descalzos quedó tendido sobre el mármol.
Los cuervos más tempraneros lo rodearon en absoluto silencio, a la vez que la niebla se disipaba. Un golpe metálico indicaba que la puerta de hierro se cerraba. Junto a sus zapatos de brillante negro, y a los pies de una tumba de cuarzo blanco, una carta con mil dobleces y sin, caída del bolsillo derecho de su pantalón, decía: 1 de Enero del año 1902. Yo D. Pedro Silvestre Llanos, regreso a éste lugar después de vagar de aquí para allá, y para dejar claro que quién yace en ésta…» No pudo terminarla, uno de los cuervos alzó el vuelo llevándola en su pico, dejando caer gotas de tinta china y la pluma negra sobre la camisa almidonada.
@Carlos Cubeiro
@Dibujo realizado por María José Luque Fernández
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