Sucede que estoy cansada de ser humana. Ocultas están las palabras que dicen la verdad, enterradas en la inmensidad: Barreras, fronteras, infinito, abismos, bosques, montañas, aliento para bajar y escalar. Sirve una llave para surcar puertas abiertas, un reloj despertador para madrugadas despiertas, indicación de un paraíso, lugar donde despertar los sentidos como niños, bailando. Estoy cansada de seguir buscando el lugar donde nacen hombres.
La marea miente, en la playa saliendo el mundo aborta su vientre, esconde la llave para abrir un jardín que espera. Y yo cansada de esta quimera me vuelvo holgada manta, como un pájaro que canta abrazo la atmósfera. Como si otra en mí creciera, aunque si no tengo frío, brindo el calor mío, aprendo la ley de la calidez humana.
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