miércoles, mayo 13 2026

El camino fácil by Nacho Valdés

Ortega y Gasset, uno de los filósofos españoles más reconocidos, identificaba una vida auténtica en oposición a otra inauténtica. El éxito, al menos a nivel económico y mercantil, no implicaba un índice para discriminar entre los dos tipos diferenciados por el pensador. El asunto incluía algo más íntimo y personal: la vocación. En el sentido apuntado, se hace imprescindible la introspección y la autognosis para determinar el camino a tomar y las acciones a emprender, pues, siguiendo al madrileño, la vida es biografía marcada por el quehacer. Se hace imprescindible tomar decisiones para orientar la acción que en último término determina lo que somos. Nuestros actos implican la carta de presentación ante los demás y dibujan el retrato más fidedigno de nuestra individualidad. Algo así como la punta de una roca profundamente arraigada en la tierra; no nos permite saber lo que hay debajo, aunque pueda ser intuido por un observador avezado.

La vocación hace mención a la etimología del término proveniente del vocablo latino vocare. El concepto viene a significar llamado y hace referencia a la tarea de llamar y suele comprenderse en un sentido teleológico por determinar el destino individual y, en algunos casos, colectivo. Para encontrar la vocación en el sentido orteguiano es imprescindible la escucha activa de la propia inteligencia y esto únicamente se logra por medio de la reflexión. Así, la filosofía se convierte en el medio privilegiado para orientar la propia existencia y, por añadidura, la colectiva, pues esta se nutre por la suma de las particularidades para conformar una nueva entidad. Es por esto que una época concreta, marcada por unos valores e intereses compartidos, suele ofrecer modelos similares de existencia.

La husma de lo que uno quiere o pretende puede llevar una vida entera y no llegar a ningún lado; muchos se mantienen en la incertidumbre durante toda la existencia. Otros empeñan su historia personal en objetivos mal planteados o directamente equivocados ante los que no cabe rectificación. Algunos, sin embargo, son capaces de determinar con exactitud su propio llamamiento hacia objetivos diáfanos de manera temprana. En estos escasos casos lo normal es que el individuo persiga sus metas desde un primer momento. No obstante, a la mayoría nos resulta esquiva nuestra propia voz interior y nos vemos obligados a replantear, mediante constantes cavilaciones, los presupuestos para determinar la vía a tomar. Nos encontramos, en este último caso, ante la más usual de las posturas ya que es normal que avancemos mientras vamos estableciendo la cimentación de la que será nuestra actuación. Hablamos, claro está, de una existencia auténtica que va desplegándose con nuestra propia biografía hasta que se deja apresar y moldear. Con todo, ninguna de las posibilidades destacadas resulta definitiva por resultar todas susceptibles de revisión en cualquier instante.

El contacto con uno mismo necesita de tiempo y dedicación, no hay otro secreto. Contando con estos dos ingredientes no es extraño encontrar una adecuada guía para nuestras vidas. Ahora bien, nos tropezamos ante dos elementos complejos y escasos en la actualidad. La introspección necesita de hábito que solo puede practicarse con cierto grado de madurez y empeño, se trata de un ejercicio como otro cualquiera al que hay que dedicarse. El contacto con las vivencias ajenas nos permite conocernos mejor a nosotros mismos y esto únicamente puede lograrse mediante la alteridad. Ya sea por medio de una conversación, acompañamiento o admirando las obras ajenas en forma de arte, ensayo o reflexión. De este modo, la historia de la filosofía implica un buen aditamento para el análisis interno. Una vez alcanzado la costumbre se hace imprescindible el proceso para llevarla a término, aunque, de manera paradójica, la rutina solo se logra por medio de la repetición que embarga otras posibles actividades. Por tanto, nos encontramos ante una situación complicada, pues ambos componentes están íntimamente ligados y son imposibles el uno sin el otro.

La sociedad que hemos levantado se caracteriza precisamente por la falta de los dos ingredientes mencionados. Solo los instruidos o los privilegiados cuentan con la posibilidad de estudiarse a sí mismos, el resto deambulan sobreviviendo del trabajo a la familia y de su hogar a sus lugares de empleo. El resto es simple relleno hasta la jubilación, momento postrero en el que ya deberíamos tener claro quiénes somos. Este vagabundear sin contenido, sin escucharnos a nosotros mismos, necesita algún relleno, pues en caso contrario, quedamos como el cántaro vacío. La saturación, para evitar el desierto más absoluto, viene dada por las vidas prefabricadas ofrecidas en campañas de publicidad y modos artificiales que nos han colonizado. El asunto es realmente sencillo: mediante el consumo de unos productos concretos podemos establecer un modo existencial a nuestra medida. Las modas ya no se limitan a la estética por incluir una actitud y una disposición ante el mundo. Podemos, de este modo, adelantar rasgos de la personalidad de un individuo solamente observando las tendencias que sigue. Por si fuese poco, podemos completar este simulacro de vida con nuestros alter egos digitales que dan voz a nuestra incomunicación.

Ya sabemos que el cántaro vacío es el que más suena, aunque lamentablemente carece de contenido. La mayoría de voces en constante oposición, en pugna frente a los progresos sociales y con un perfil agresivo e intimidante son pobres individuos sin vocación por ser incapaces de escucharse a sí mismos. Hacen caso omiso a su propia inteligencia e inflan su mísera existencia con consignas ajenas y enlatadas. Deben asumir que es más útil ser un miembro de la grey para evitar la caída a las simas de inexistencia.


Descubre más desde Masticadores

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo