3

— En el siglo IV antes de Cristo, Empédocles hablaba de una esfera. Cuando lo hacía, pensaba en algo preciso; algo que había encontrado en los mundos que recorría diariamente. ¿Me entiende, Nikolai?

El Doctor Alexander Petrov era joven, aunque su barba le daba un aspecto mayor. Vestía un levitón del siglo XIX, pantalones de época y camisa blanca de algodón con botones de oro y un par de gemelos de hueso sosteniendo los puños. El chaleco caía más abajo de la cintura y sus zapatos con hebillas parecían sacados de un museo. Saddharma, un loro azul con plumas tornasoles, permanecía posado en su hombro Cuando Petrov hablaba, el ave lo escuchaba con aire solemne.

En el ambiente flotaba una mezcla de sándalo e incienso. Las plantas colgantes formaban pequeños bosques de enredaderas y en la entrada había un par de árboles a los que el médico llamaba Gog y Magog. Para ingresar a la vivienda había que abrirse paso entre sus ramas frondosas. Mientras conversaba con Nikolai, Petrov se inclinaba sobre una gruesa enredadera y arrancaba tallos verdes a los que masticaba lentamente.

— La esfera es una entelequia que actúa sobre la realidad. A veces se manifiesta en este mundo y a veces en otro. En el caso de Yelizaveta, ella tuvo desde niña serias carencias afectivas hasta que su amor atrajo a la esfera de Empédocles… claro, no es de Empédocles. Él fue quien la descubrió. Así como le afectó a ella, podría haber sido usted quien tomara esa forma, ya que la ama del mismo modo.

Nikolai había pasado la noche en la mansión de Petrov. Ahora bebía el quinto cóctel de incienso y caléndula, una de las pocas cosas que lo calmaba. Había escuchado las palabras del médico con la cabeza baja

— ¿Qué ocurrirá con Yelizaveta?

— Hay que esperar, Nikolai. Repasemos nuestra charla: la esfera se crea por el amor. Cuando está totalmente formada, según Empédocles, no es posible la vida. Ella no tiene miembros y sólo reposa y goza en su total redondez. El odio es lo que puede despertarla de su sueño y entonces regresa la persona como la habíamos conocido. Se la arranca de ese mundo donde la vida no es sino el esbozo de una chispa, un gesto invisible. Yelizaveta debe estar absorbiendo el odio que la rodea. En una institución policial, el sentimiento de destrucción es más intenso que en otras partes. Cuando llegue a un grado de saturación, la esfera se destruirá y regresará su esposa.

— Quizá sea una tontería, pero hay algo que me preocupa

— Lo escucho, Nikolai

— Al convertirse en esfera, ella vestía un camisón estampado y unas chanclas. ¿Qué fue de su ropa? En sus cabellos tenía una hebilla de oro con una aguja larga y gruesa. Había pertenecido a mi madre y se la regalé cuando nos casamos. ¿Eso también se convirtió en esfera?

— Las células de su cuerpo, los átomos de sus prendas han sido traspasados por el amor y todo se ha convertido en esfera. Quizá regrese con el objeto de oro, ya que según la alquimia, es el sol entre los elementos de nuestro mundo.

— ¿Y cuánto hay que esperar?

— No lo sé. El Noble Príncipe San Alejandro Nevsky cuenta el caso de una de estas esferas en Rusia, en el año 1240. En el único manuscrito encontrado por mano de Alejandro, habla de una pastora muy devota que frente a una imagen de Santa Sofía caía en éxtasis y su cuerpo tomaba la forma de una esfera perfecta. El siguiente caso lo menciona el historiador Alexei Votonov en el año 1260 Habla de una joven virgen que se convirtió en esfera. Por orden del Patriarca, sus padres la dejaron en casa de una tía que la odiaba y había intentado matarla en su nacimiento. Esta vez intentó sin éxito destruir la esfera. Luego de varios golpes se partía en dos limpios pedazos, pero se armaba por sí misma. Al parecer, la esfera de Empédocles es indestructible.

— ¿Y qué pasó con la niña?

— Dice Votonov que ante la discordia que la rodeaba, la esfera se peló, como si fuera una serpiente que pierde su piel o como una naranja. La joven desnuda emergió de ella como si lo hiciera de un huevo. Estaba cubierta por una gelatina que parecía meconio, ya que el sabio historiador la describe como la sustancia que envuelve al recién nacido, aunque de un olor insoportable. Al desprenderse, la niña apareció sin un rasguño.

— Entonces se salvó y fue recibida en su familia

— Es de suponer que sí…

El médico calló con aspecto pensativo y se dedicó a alimentar a Saddharma con hojas de un arbusto.

— Hay algo que no quiere decir , doctor Petrov.

— Voy a ser sincero con usted. Esta niña era conocida como Tatiana Vladimira Ivanova y quince años después del hecho registrado por el sabio Votonov, fue procesada por asesinato. Mató a once personas entre las que se encontraba una embarazada y dos niños de pecho. Un dibujo de su rostro muestra rasgos de locura.

— ¿Relaciona estos asesinatos con su época de esfera?

— El sabio no lo dice. Ante su condena a muerte, la mujer rechazó la absolución y su cadáver ardió espontáneamente.

Conversaron hasta tarde. En el afán de consolar a su paciente, el doctor Petrov le hizo escuchar antiguos cantos de las estepas y los entonaron bebiendo Vodka.

 

Nikolai volvió a su casa y logró dormir, pero a las tres de la mañana lo despertó el teléfono.

— Debe acudir a la policía — dijo la voz de Petrov — apareció Yelizaveta.

 

@Gocho Versolari.-
Escritor, poeta y ensayista.