Se ha escrito mucho durante la Historia sobre el Amor. Ese divino y mitificado sentimiento que nos devora, nos rompe, nos duele, nos fusiona y escisiona. Por el que se mata. Por el que se vive. Por el los seres se arruinan, se traicionan, se venden. Por el que cambian su vida y su muerte.
Muchos labios han pronunciado su nombre. Unos, en vano, otros , de forma auténtica.
Nuestro Poeta Don Mario García Montalbán se atreve a nombrarlo, a versarlo, a mimarlo. Lo hace con extraordinaria ternura y delicadeza. Lo hace con cariño, con respeto. Alejándose de los tópicos cosificadores y violentos, sexualizados y desgarrados.
Su fantástico poemario » Verso sucedáneo del Amor» es un maremágnum de dulzura, honestidad, lealtad , valores humanos, romanticismo y realidades sociales abordadas con profunda humanidad y delicadeza.
Mario revienta los tópicos de la literatura y el cine pornográfico, que tratan de vendernos un producto de carne vacía y seca, puramente animal. Él va al vértice. Al núcleo, a la hondura. Se cuela en las profundidades, las acoge y las mima.
Su concepción del dios Eros es generosa, entregada, fraterna, libérrima. Sus versos aman con sinceridad, con libertad, con humanidad. No se limita a expresar el amor de pareja. También nos habla del amor filial. A una madre, a una hija. Del amor entre seres humanos iguales y dignos.
Porque estos son sus principios. Libertad, Igualdad, Fraternidad. Confieso que también los míos. Por eso este poemario me conmueve especialmente.
Problemática social, guerras, Internet, aislamiento, soledad, traiciones, hombres que mueren en el frente, hijas abandonadas, pasión de una noche.
Todas estas realidades coexisten en la heterogénea obra de Mario que es una Metafísica de las emociones y el sentimiento. Una pura filosofía amorosa y emocional del Ser. Una ontología, una fenomenología del Dasein, el Lebenswelt, el Umwelt, que dirían Heidegger y Husserl. Ser en el mundo, para y con el mundo. Mario desnuda todas las realidades mundanas bajo el tamiz y la mano sabia del amor. No solo el romántico, también el fraterno, y a una causa, y a un ideal. Amor a una hija, a una madre. Amor imposible , amor pasional y platónico. Amor leal, amor tierno, amor que a veces traiciona y hiere. Amor generoso, amor valiente, amor que salva y que acoge. Todos los matices de luz y oscuridad que podemos imaginar se hallan en este magnífico poemario.
Todos ellos enlazados de la mano del Amor, con todo lo que ello conlleva. Traición, entrega. Rendición, lucha. Cariño filial, pasión unilateral. Sacrificio. Renuncia. Dulzura. Belleza. Mario concibe el amor de una forma blanca, pura. En su inmenso corazón no cabe en rencor o el odio. Tampoco la vulneración de la pasión. Para él se trata de algo sagrado, de algo elevado. Algo etéreo y nacido de las costuras del alma.
Respecto a la forma, Mario alterna la rima consonante y asonante, lleva a su máxima expresión el romance y también emplea el soneto. Emplea versos de arte mayor y menor con una maestría inmensa. Hace gala de un lenguaje llano, fluido, tierno, que nos da testimonio de su pura alma y la transparencia de su ser. Escribe un Amor para todos, de todos. Ninguna criatura se queda sin nombrar. Sin sentir. Todas ellas tienen un lugar. Todas una voz. Todas un corazón. El suyo, grande y esplendoroso. También tiene poemas en catalán, en un extraordinario despliegue de lenguaje musical y hermoso que nos trae musicalidad y ternura.
Aborda, asimismo, el tema de Amor unido a la Muerte. De la vejez y de la lealtad eterna a los amigos. También da pinceladas de humor cuando declara su amor a una jarra de cerveza. Este poemario lo tiene todo. Ternura, lealtad, pasión elegante, nostalgia, temor, coraje, simpatía, una ética fiera e incorruptible, un enorme sentimiento de solidaridad.
Don Mario García Montalbán es así, un Poeta y Ser Humano íntegro que vuelca en sus versos la más profunda intensidad, lealtad y ternura del ser. Mima el sentimiento amoroso en su bello pálpito. Acuna con dulzura y sin prejuicio los distintos matices del amor. Lo comprende, lo siente a la manera de Walt Whitman, gran Poeta del siglo XIX. Amor cosmogónico. Amor sagrado. Amor extensible a toda criatura viviente . A toda idea, emoción y compromiso de corazón. Amor real, amor soñador. Amor pálpito. Amor lluvia. Amor lágrima y amor sonrisa. Inmenso y eternal amor.
El Amor en su máximo exponente, así como lo concebimos desde la idea, desde el corazón más tierno. Antes de que la vida lo pervierta y la ambición, el egoísmo o la materia borren su sagrado rastro. En el corazón y los versos de Don Mario García Montalbán palpita ese idealismo primigenio, y en toda su obra nos hace sentirnos identificados, acogidos, seguros, arropados por esa frazada suave y tierna que s el Amor. El suyo, el nuestro. El de toda la Humanidad.
Cuántas voces así son necesarias. Cuánta sangre enardecida y también consolada en pro de un sentimiento que, de tan grande, puede expandirse y donarse, insuflar libertad y ternura, agilidad y fraternidad. Un sentimiento que nos hace iguales y dignos en las hermosas palabras de Mario, en sus versos de Arte Mayor y Menor, en sus rimas asonantes y consonantes. En sus metáforas. En sus giros y en cada una de sus historias. Honestas. Tiernas. Testimonio de un blanco, purísimo y entregado corazón que no es pasto de la ingenuidad, sino del idealismo, de la fe en el ser humano y del firme propósito de amar en vez de batallar. Una batalla de corazón a corazón siempre es más productiva y tierna. Y nunca hay víctimas si ambos de hablan con la piel y los ojos.
Todos sus poemas son inmensos y todos una lección de fraternidad. Destaco uno que me conmovió especialmente, escrito en forma de teatro: » Candilejas», Limelight. Sus protagonistas son Calvero, un viejo cómico alcohólico en decadencia, y Teresa, una joven bailarina aquejada por la somatización del dolor y la tristeza .
Él la salva de su pozo de melancolía y renuncia a su amor porque desea dejarla volar y que se realice personal y profesionalmente. Está inspirada en la película » Candilejas» de Charles Chaplin y en la canción del mismo nombre obra de Chaplin.
Sus versos finales: » Entre Candilejas llora
que ya su vida se acaba,
quisiera en otra vida
convertirla en su amada.
A veces el amor se presenta
en forma de sacrificio,
ese es el amor más puro,.
el que roza lo divino «.
Estos versos nos hablan de lo sublime y generoso que es el concepto del Amor en el corazón y los versos de Don Mario García Montalbán. Una entrega total y absoluta al otro Ser, poniendo su vida, felicidad y bienestar por encima del propio. Un amor incondicional y puro que llega a ser místico , que renuncia a las apetencias de la carne para sublimar la pasión en cariño y libertad para la otra persona. Porque dejar marchar es, a veces, la mejor prueba de Amor. E inmortalizar la ternura en versos es realmente divino, hermoso, intenso y valiente.
Quisiera destacar también otro que me conmovió sobremanera, » Las hijas».
» Solo hay una mujer
que estará toda la vida,
ni la esposa, ni la amante;
esa mujer es la hija.
Una hija es el tesoro
que te encontraste un día,
es el abrazo y el beso,
es la que nunca te olvida.
Que te acompaña sin miedo
cuando caminas deprisa,
la que guarda tus secretos,
la que comparte tus risas.
Es la que llora si lloras,
es la que rompe el silencio,
es el fruto recibido
por todo tu amor, ¡ el premio!»
Este emotivo y hermoso poema da testimonio del profundo amor que el poeta expresa hacia las hijas, un amor filial más poderoso que cualquier otro. Más que el romántico, más que el amistoso. Lazos de sangre y lealtad que unen más allá de la superficie y confluyen en un mismo ser.
Estos versos nos hablan de la profundidad de Mario García Montalbán y su amor filial a los seres que ama con una intensidad y ética gloriosas. Nos enseña que hay múltiples formas de amor, y todas ellas profundas y bellas. Todas unitivas y gloriosas.
Muchas gracias, querido Mario , por tu magnífica entrega y tu generosidad lírica y humana. Con cada verso aprendo, con cada verso siento y sentimos tu noble corazón cerca. Tu amor por la Humanidad. Te he leído con devoción y agradezco inmensamente el regalo de tus bellísimas letras y de tu pura y leal amistad. Estoy segura de que todos los lectores y lectoras recibirán esta obra con la ternura, respeto y empatía que merece y mereces.
Porque el Amor sigue presente en nuestros corazones y almas. Siempre latirá. Y gracias a tus versos, podremos inmortalizarlo. Y sentirlo mil veces.
Con profundo respeto y admiración.
@Marisa Lozano Fuego
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