El bosque de Piloña parecía contener su aliento en esa noche de otoño en que las ramas desnudas estaban torcidas como esos dedos esqueletales, se rozaban unas con otras y dejaban caer sobre el sendero hojas que crujían con la lentitud de un suspiro prolongado hacia el infinito. Su luz plateada que se filtraba entre las copas de los árboles la bañaba de nuevo, hacia bailar sus sombras al son del gemido del viento como si fueran entes con vida…
El silencio bañaba la senda por la que caminaban hombro con hombro Lucia y Darío, dos adolescentes que se conocían desde la más tierna infancia, flotaba en el ambiente un algo que no sabían describir los muchachos. Sólo el acecho de las hojas muertas que sobre sus rostros caían conseguía distraer su mirada unos segundos, los necesarios para esquivarlas.
La humedad que desprendía el suelo, hizo que Lucia sintiera frío y tuviera que ponerse la chaqueta que llevaba colgada de la mochila, esa que la acompañaba siempre en sus salidas al bosque y que aquella noche parecía ser más liviana que otras veces, aún llevando alguna cosa más.
Pero fue el susurró del viento entre los troncos al pasar el viejo y ya seco castaño centenario, el que les llevo a detenerse en seco, un lamento se hizo eco en el bosque.
.- ¿Lo escuchaste? susurró Lucía, agarrándose a Darío.
Sin mirarla, asintió con la cabeza pero su mirada estaba fija en algún punto entre los árboles…
.-Creo que será un perro salvaje, recuerda que en el pueblo comentaban ayer que había algunos que habían sido abandonados hace ya algún tiempo.- dijo para imponerle algo de calma, dado que él no tenía la seguridad de lo que era aquello que sonaba tan lastimero.
Una respiración profunda y su mirada se dirigió hacia la luna que en aquel momento, parecióla más
grande y bella que otras lunas llenas.
.- Cuando éramos pequeños inventábamos cuentos sobre espíritus que vagaban en las noches en que la luna se llenaba de plata.- lo recuerdas Darío.- despertaban solamente en otoño, cuando los vivos se
olvidaban de vivir.-
Sonrió Darío aunque no convencido mientras la miraba atentamente y se fijaba en ese brillo extraño que desprendían sus ojos.
.-¿Y si fueran los vivos que no recuerdan que estuvieron muertos, los espíritus que están despertando
ahora?-. Murmuró Darió en un murmullo casi mudo.
Se levantó la niebla haciéndose más espesa repentinamente mientras de su interior emergía una silueta que avanzaba despacio hacía Darío,
.- Darío…-. casi se trago la voz Lucía.
Dos latidos se escuchaban acelerados en ese momento y la incredulidad iba creciendo en ellos mientras se iba acercando aquella silueta a Darío…
Fue Lucía la que no fue capaz de reaccionar y se quedo parada en el sitio cuando vió su rostro, era Darío.
¿Cómo podía ser aquello? la cuenca de sus ojos estaba muy hundida y la palidez que vestía su cara era
extrema, como si estuviera absorbiendo la luz de la luna plateada, de aquella noche.
.-No..-. brotó de sus labios mientras daba un paso atrás.- No soy yo.-
Un horrible y lastimero lamento, que resonó en todo el bosque.- escapo de aquella figura.
Le parecía a Lucía una masa inerte y deformable como si fuera el eco o la sombra de alguien que ya no
existía Fascinado Darío no pudo evitar alargar su mano para intentar tocarle mientras le preguntaba con un ligero temblor en su voz .- ¿Quién eres?
Aquella cosa solo emitía lastimosos sonidos guturales que hicieron que Lucía se estremeciera y estuviera a punto de gritar. Acercó sus ojos a los de Darío y resultó que parecía ser un reflejo de él mismo, sí, como si estuviera en otro plano de la existencia y sintió que se desdibujaba la línea entre lo vivo y lo muerto. Aquello parecía ser una advertencia para con Darío ya que su alma andaba perdida y su ser se estaba desvaneciendo por momentos…
.- Lucía..- ¿Lo he soñado, verdad? Tú no has visto nada.-
Aquella figura se iba desvaneciendo entre la bruma tras los árboles tal y como había llegado. Lucía le animo a continuar el camino de regreso a casa mientras él sentía un extraño sopor, una pesadez sobre su hombro, como si algo …
La luna seguía allí altiva y hermosa mientras el viento la acompaña murmurando los nombres de aquellos que alguna vez fueron alguien… mientras con los nervios a flor de piel, continuaron avanzando en la mudez del silencio que solo fue rota por el crujir de las hojas doradas y rojas que cubrían las huellas que iban dejando en aquel claro en el que bajo la luz de la luna por un instante, el mundo pareció detenido, suspendido en un tiempo que ya no pertenecía a los vivos.
.- Darío, ¿Tú tienes miedo? No, le dijo mientras se acomodaba la mochila sin dejar de mirar hacia atrás, en aquel punto en que desapareció.
.- Lucía es como si alguien nos estuviera observando desde el otro lado de un espejo que aparentemente no existe.-
Y se escuchó de nuevo, como viajando con el viento, el lejano eco de aquel lamento…
y el bosque parecía cerrarles el paso pues a cada movimiento suyo, se iban cubriendo sus huellas,
desapareciendo entre la hojarasca… mientras los centinelas de la noche vigilaban sin descanso, entre las sombras alargadas, de aquellos árboles.
Se agarraron de la mano y comenzaron a correr como alma que lleva el diablo mientras Darío no paraba de darse manotazos en el hombro, como queriendo desprenderse de ese peso que le acechaba… Era alguien, estaba seguro, que no pertenecía al mundo de los vivos…
Sin saber bien como llegaron al pueblo y regresaron cada uno a su casa, cuando al amanecer llegó a Lucía una noticia estremecedora. Darío había fallecido mientras dormía. Le encontraron pálido con los ojos muy abiertos y en su rostro el reflejo de la calma y la serenidad, a su lado un dibujo…
Desde aquella noche, en cada luna llena de otoño, en la profundidad del bosque pueden escucharse dos voces, una ríe y otra llora como si el mundo de los vivos y el de los muertos se superpusiera por una horas.
Y para aquellos que gustan de conocer la verdad, sabed que no todos los cuentos acaban cuando pasa la noche ni todas las almas descansan al marchar la luna y que la vida y su sombra es más tenue de lo que cualquier ser humano se atrevería a admitir.
@María José Luque Fernández
@Imagen Pinterest
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