RESEÑA DE » VERSOS DE LUZ DE LUNA» de Doña Catina Rubio Valero por Marisa Lozano

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Doña Catina Rubio Valero es una escritora sensitiva, resiliente, humana. En sus versos se desenreda el misterio del Amor  y la Fraternidad. Defensora de los derechos de la Mujer y la fuerza femenina, loa ambos conceptos en su obra con una ternura infinita. Dándonos un asidero, recordándonos nuestra propia luz.
Ella es el alma y el cuerpo del silencio, del grito, de la Naturaleza. Un cosmos etéreo y dialogante con el lector, con la lectora, se abre ante nuestros ojos. Garcilasiana y becqueriana, tiene influjos tanto del Siglo de Oro como del más puro Romanticismo.
Respecto a la rima, escoge preferentemente el romance asonante, propio del mester de juglaría.
Doña Catina es prolífica, su obra poliédrica y profundamente humana. Atiende con amor a la temática social, nombrando la DANA de Valencia, escribe en favor de las minorías vulnerables, de las personas que padecen cáncer, Alzheimer, violencia de género, de todas las personas del mundo, de todos los seres sintientes. Es el suyo un espíritu fraterno que acoge con mimo, y también con valentía, la vida.
Sí, su obra está repleta de coraje, coraje que comparte y nos infunde a los demás. La sensibilidad y la fuerza no se excluyen, sino que se complementan. Ella lo sabe, somos un todo integrado de matices. Ambas coexisten en su obra. Sensibilidad. Arrojo. Porque de una flor nace una planta frondosa, y de una gota una tormenta.
Así son sus versos. Se posan, entran hasta el tuétano, revolucionan el ser, lo consuelan. Son medicina, torbellino, lágrima, sonrisa.
Me ha confortado enormemente leer esta obra tan humana y tan delicada. Cada una de sus páginas es una entrega desde lo profundo del espíritu hacia los demás. Porque ella piensa en un nosotros, no en un ella. Siempre cosmos, siempre conjunto. Siempre un todo donde cada ser, Luna, estrella, animal, humano, tiene su hegemonía y lugar, como iguales y dignos de respeto y amor.
Idealista y tierna, evoca parajes y momentos soñadores. Fabrica un maravilloso mundo de ilusión y esperanza, tan necesaria para la existencia. Nombra, además, la melancolía y aconseja, como Kipling en su famoso «If»,  o Goytisolo en su » Palabras para Julia» , la manera de llevar una trayectoria vital, conservar la ética y caminar con paso firme.
Es la suya la sabiduría de una viajera, una nómada mágica que conoce y vadea las emociones humanas con extraordinario respeto y elegancia.
Así es, también, su trato con las personas. Entusiasta, altruista , solidaria, Doña Catina y su obra se fusionan y son una. Una misma persona transparente, una misma literatura suave, fuerte, cálida como un café y refrescante como un lago.
Ella, Mujer Poeta, reivindica y renace . Ella mima y duerme. Despierta y canta. Ella es, ella está. Es la suya una presencia discreta y a la vez esplendorosa. Las antítesis en esta malabarista de la palabra y el verso son posibles, se conjugan.
Porque sabe, conoce, siente, piensa y sus versos nos elevan a todas esas dimensiones terrenas, eternales, preternaturales, sociales, prácticas y vivas.
Sus versos son un regalo, una entrega, un don de sus ventrículos que laten por el universo.
Es muy bello considerar la poesía como un acto humano, universal además de íntimo. Porque así es. Doña Catiña ofrece un mundo de versos en sus manos abiertas, y lo hace con una sencillez y grandeza dignas de respeto y admiración. Cada Mujer, cada Poeta, cada Ser puede sentirse latir en sus metáforas, rimas, giros lingüísticos, ritmos, y sobre todo, en su profundo sentimiento.
Enormemente perceptiva, Doña Catina es capaz de captar el sufrimiento, el solaz, la gloria, la tristeza, la belleza y la fuerza que late en cada mínimo ser vivo, sea este una hoja, sea un capullo en flor. Así, nos recuerda que somos a la vez vulnerables y frágiles, fortaleza y sábana suave.
Porque del más hondo pavimento , en los pedregales, pueden germinar simientes gloriosas.
Y de hecho, sucede. Nos lo recuerda con su vocación de ayuda, igualitaria, estéticamente delicada y humanamente honda. No podría escribir a pecho abierto si no fuera así. No podría transmitirnos ese valor, esa sensible concepción del mundo, si no se vaciara en sus versos.
Un alma pura es muy difícil de encontrar, la suya lo es. Además de sabia. Además de fuerte. Sus versos son alimento, son néctar, son ropaje para vestir nuestras emociones, a veces devastadas, otras ahítas, siempre ansiosas de ternura.
La lectura de este poemario nos sumerge en un mundo maravilloso , tan blanco, tan fraterno, tan equitativo, como un paraíso terrenal.
Sus versos se cuelan , con un ritmo trepidante y un lenguaje acariciador, tocan la conciencia, calman la sed, restañan la cicatriz e infunden el deseo de un nuevo comienzo.
Porque todas las personas tenemos derecho a ello.
Existe, siempre, una esperanza para las personas afligidas, para los corazones vulnerados, para las batallas que parecen perdidas. Ella nos gana, ella nos salva con su voz. Sus versos, melódicos y tiernos, se balancean como un columpio de alhelíes y ahondan en nuestro ser.
Lo hacen desde la más honda dulzura y también con una resiliencia inmensa. Ambas facetas se condensan y confluyen en ella, en su profunda y  suave literatura, templada como un océano y para nombrar la realidad, igual de brava.
Un alma mater, diva , servicial, una amazona y a la vez un corazón puro y sencillo que nos habla desde la más clara honestidad.
Un poemario que merece ser acariciado, porque es el de una Madre, una Sanadora, una Superviviente, una Diva, una Humana.
Es increíble cómo desglosa en todas sus vertientes los claroscuros del alma, sin juzgar, acogiendo, con esa pátina de ilusión e idealismo que nos hace sentir que en su ser todavía late una Alice in Wonderland, como en mí también. Por eso este poemario me llega tan hondo. La creencia en un mundo mejor, la esperanza, el cariño, la rebeldía interna y transformadora que es culmen de un nuevo comienzo, una nueva simiente de fraternidad entre seres humanos.
Reseñable su manejo del verso de arte mayor y menor, la rima asonante ( a mi juicio nada sencilla); y sus diversas estructuras ( romances, cuartetas, quintetas). Sus romances me evocan a las bellas Cantigas medievales, pero su mensaje es actual y cosmopolita.
Habla de un nosotros , pues toda la sociedad se halla inmersa en un tejido, un ecosistema fluido, balanceado, donde nos necesitamos unos a otros.
Un mundo sin sensibilidad y ternura no sería posible, no lo es. Más allá de la materia y las ambiciones, necesitamos tocar el silencio y compartir el tacto de una mano callosa, arrugada, agotada, joven, anciana, firme o frágil.
Todo ser vivo merece ser celebrado, respetado, querido. La sensibilidad constituye un valor invaluable e imperecedero.
Inmensamente conmovedora su manera de narrar, musical y pegadiza, de manera que los versos se quedan pegados al ser.
Cito aquí algunos de sus versos :
» Demuestra al mundo que vales,
tu valor no se marchita,
eres el mejor regalo
y me siento agradecida.
En tus sueños están tus alas,
quien te quiere no se va.
Vive todo con pasión,
no te importe el qué dirán».
» Mi querido hijo», página 170
» No recuerdo este lugar,
lo cubre una inmensa niebla.
Yo miro al cielo buscando
la estela de un cometa,
el rastro de algún vestigio
que a mi mente dé alerta.
Siento vértigo las veces
que mi memoria me deja» .
» Se disipan los recuerdos», Alzheimer 232
» Las mujeres Alpha
 que nos precedieron
abrieron las puertas,
los muros hundieron,
…………..
Y así construir
un mundo más cuerdo.
Reclaman derechos
que nunca ofrecieron .
» Heroínas sin capa»,
mucho consiguieron.
» Heroínas sin capa», violencia de género, pág 124
» Después de muchos miedos y padecer
no estoy cansada, me siento renacida,
ahora disfruto más de los placeres.
Estoy muy feliz de estrenar nueva vida».
» Qué bonito es vivir», 214, a los supervivientes de cáncer.
» Mi blanca y pura camelia ,
posees esplendor del alba
en tu nívea belleza
muestras esencia callada,
te ofrezco una plegaria
en mi interior encarcelada. «
» Camelias de Otoño», pág 49
» Haz tu camino suave,
de tu estrella eres dueño,
nunca temas al destino,
el temor no lleva lejos.
Solo haz como las aves,
despréndete de ese peso
que te permita volar
donde tu ojo has puesto».
» No tengas miedo», pág 185.
» Ocurre un cataclismo,
todo fluye a su suerte
……..
solo interesa encontrar
a nuestros supervivientes».
» No hay palabras»,  pág 183, dedicado a Valencia.
Como puede contemplarse, no hay temática que su pluma no aborde, siempre desde la más honda emoción, sabiduría y empatía, reconciliándonos con nuestra esencia primigenia, la que renace, la que se hermana, la que siente y medita. La que evoluciona y es, además de piel, esencia pura.
Agradezco enormemente a Doña Catina Rubio Valero esta obra delicada, valiente y sensitiva en la certeza de que llegará a las honduras de muchas mentes y existencias.
Mi profundo respeto, cariño y admiración.
@Marisa Lozano Fuego

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