Ellos,
con su sed de vida
blindaron la mía.
Vistieron de sonrisas
los días que despertaban amargos.
Tejieron una red
de minúsculas hebras de algodón
donde descansar los sueños
de otras vidas amables.
Volaban sobre mí,
embelleciendo mis negros
con sus besos de colores.
Frágiles,
como alas de libélula
sus almas de niños.
Arrasadores,
como olas de mar brava
sus ojos desafiantes.
Con rabia condensada
en noches de lágrimas.
Con fuego desatado
en días de ira.
Me envolvieron con sus lazos y
me llevaron de puntillas a la vida.
Respiré
por no perdérmelos.
Respiré
por no dejar de ser su madre.
Respiro, por ellos.
@Yolanda Corell
@Imagen Pinterest
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