Nacida en Jovellanos, Matanzas, el 23 de abril de 1936, Georgina Herrera muestra en su obra la experiencia de ser mujer negra en Cuba. Murió en La Habana el 13 de diciembre de 2021.
Empezó a publicar muy joven, en la década de 1950, y su trabajo en la radio se refleja en la oralidad de algunos poemas.
En toda su obra abunda la temática feminista junto a temas como la memoria familiar, el dolor, la resistencia, la ternura y la afirmación de una identidad histórica, todos ellos tratados doblemente: desde la intimidad que es abrazada por la colectividad a la que también representa.
Entre sus libros figuran títulos como GH, Gentes y cosas, Granos de sol y luna, Grande es el tiempo, Gustadas sensaciones, Gritos y África. También publicó junto a Daysi Rubiera el volumen Golpeando la memoria, especialmente significativo cuando se habla de memoria afrocubana y de la voz de las mujeres dentro de la historia cultural de la isla.
Su poesía ha sido traducida a varios idiomas, incluida en Antologías y se estudia en Universidades en Inglaterra, Estados Unidos y Canadá. Pertenece a la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
Compartimos dos de sus poemas a continuación.
“Reencarnación”
Cómo será si vuelves
y yo también,
sin que sepamos
que fuimos ya; sin un indicio.
Ser otra vez, sin más destino
que encontrarnos así,
como si nunca.
Quiero llegar a ti y que tú vengas
en despacioso viaje, como
tú sólo sabes.
No tener más destino
que el de siempre.
Asombrarnos los dos.
No importa que paguemos
deudas que no sabemos cuales fueron,
pero que vuelvas
y venga y, para estar juntos,
queriéndonos, mientras
se hace palabras sobre mi piel
aquel asombro tuyo al descubrirme;
yo, asombrada también.
Que me concedas lo que ya me diste,
que nuevamente
me prometas lo que sí cumpliste.
“Morirse es malo”
Lo malo de la muerte es ese llanto,
no el de los que se quedan;
a esos, la misma vida
les devuelve la risa poco a poco.
Hablo de los que parten.
Yo pude ver en sueños
lo malo que es morirse.
Te la pasas llorando todo ese tiempo,
todos cruzan llorando por tu lado,
nadie da consuelo
porque nadie lo tiene,
y pasamos sin ver a los que amamos
y ellos igual… sin vernos.
Nada de bienvenidas,
no se hacen preguntas;
la palabra es el llanto.
Llegas
a ese lugar que no se sabe donde
queda ni lo que es,
ligera, como en vuelo,
sin venir de algún sitio
ni andar a otro,
ni estarse en paz.
Llorando.
Así es la muerte:
sin besos, sin abrazos,
sin odio, sin amarse,
llorando todo el tiempo.
Espero que disfrutéis con esta entrada en homenaje y reconocimiento a la poeta cubana
Georgina Herrera
@Lucía Pastor Dueñas
@Imagen Pinterest
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