Este viaje lleno de calabazas,
vacío de equipaje innecesario,
redondo
como torta de maíz entre los dedos,
con sabor a frijoles flotando por la boca.
Este viaje,
con cruces de semáforos en verde,
con trenes insensatos que retroceden el tiempo,
sin bombillas en los bosques,
con cowboys sobre monturas de madera,
de lápices ausentes,
de melancolía,
de calcetines rotos,
de botas con estrellas en los talones.
Este viaje,
que reconoce su distancia a cualquier hora,
que imagina su blanco entre los dientes,
que palpa la palabra humedecida de la lengua
y sabe sus razones de ser,
entre esos hierros retorcidos de una cama
que aúlla como un perro en la noche.
Ningún fuego despertará a la noche de su abismo,
dejándose caer por ese verde,
flotando por el agua,
llevando los recuerdos dilatados,
su boca firme, su mano.
Este viaje es ante todo unas manos
que avanzan a un encuentro sin cadenas.
@José María Ysmer
@Imagen Pinterest
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